La superpoblación, la producción e industrialización, el uso masivo de químicos, combustibles fósiles y la tala indiscriminada de bosques acelera el cambio climático. Ello hace que se unan distintas fuerzas en todo el mundo, para trabajar en la defensa de nuestra propia vida, pues todo lo que necesitamos los humanos para sobrevivir, proviene de la naturaleza.
En Colombia hay miles de hombres y mujeres que dedican gran parte de su tiempo a investigar y proteger nuestra madre tierra. Gran cantidad de estas personas lo hacen por profesión y otras por vocación. Qué bien que cada día aflore más y más ese entusiasmo de trabajar e investigar sobre tan hermoso tema de la diversidad ambiental, para su protección.
El Partido Alianza Verde, ha escogido entre sus postulados la defensa, protección y preservación del medio ambiente. Nuestra bancada parlamentaria viene trabajando de la mano con organizaciones ambientales, en la elaboración de proyectos de ley para la regulación de políticas públicas ambientales, que obliguen a las transnacionales a respetar y preservar la flora y fauna silvestre, en sus procesos de explotación de recursos hídricos y minero energéticos.
Las diferentes fuerzas sociales y ambientales deberán trabajar unidas en la restructuración de las corporaciones autónomas regionales, para que estas sean más dinámicas y cuenten con mayores recursos, para que puedan desarrollar programas y proyectos de impacto regional.
Los ambientalistas de este país, reclamamos del congreso de la república, la aprobación de normas que obligue a las trasnacionales a reparar los graves daños ambientales, que por efecto de explotación minera, obras de infraestructura vial e industrial, construcción de hidroeléctricas, contaminen los afluentes hídricos o afecten a nuestra flora y fauna silvestre.
Alegra que la cátedra ambiental hoy sea obligatoria en instituciones oficiales y privadas. Que nuestros educando adquieran el suficiente conocimiento y se formen en la cultura ambiental, que conlleve a proteger su propia hábitat.
Aun que Compartimos todo lo que la tierra nos regala con las demás especies del reino animal y vegetal, nos negamos a respetar esos otros ciclos de vida. Hagamos algo antes que sea tarde. Aún estamos a tiempo de lograr un cambio de actitud. La tierra necesita de muchas manos amigas, entre ellas, la suya. No es la tierra la que se puede acabar, es la vida en la tierra.
Hagamos una reflexión: ¿La tierra necesita del hombre? ¿O el hombre necesita de la tierra?
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Por: Miguel Rodríguez Hortúa – miguel.rh12@hotmail.com


