Con el nuevo despertar de la iniciativa en cuanto a la revocatoria del mandato de Rodrigo Lara Sánchez se trata, he deseado hacer un vehemente llamado a la comunidad para que reflexionen acerca de lo dañino que para una ciudad como Neiva puede ser la aplicación de un mecanismo como este.
Debo aclarar inicialmente que no he recibido favor político alguno de Lara Sánchez que me conduzca o me obligue a escribir estas líneas, lo hago porque como seguidor que fui de él, gracias a la insistente petición que me hiciera en su momento Hugo Cabrera, quien se opone como yo a dicha iniciativa, siento que se viene trabajando y avanzando de manera positiva, aunque no todo sea color de rosa.
Si recordamos el primer año de gobiernos anteriores como los de Jorge Lorenzo Escandón, Cielo González Villa, Héctor Aníbal Ramírez y Pedro Hernán Suárez, podemos traer a nuestra mente primeros complicadísimos años de mandato, con proyectos revocatorios frustrados como el de Cielo y malestar general en casi toda la población por los otros.
Rodrigo Lara no es el zorro político marrullero y embaucador como lo son muchos otros que soban espalda y palmotean nalga, tampoco es el más simpático servidor público que bota sonrisas y reparte abrazos y mucho menos el orador que envuelve con sus discursos y emboba con sus palabras, todo eso tal vez afecta su afinidad con el pueblo y lacera de alguna manera su relación con algunos sectores sociales; pero puedo decir que es un hombre comprometido con sus ciudad y con la comunidad que lo llevó al poder.
No puedo desconocer que es una persona de cierto modo terca y eso le ha costado muchas críticas, en especial por mantener ciertos personas en su gabinete que le siguen haciendo mucho mal a su nombre y prestigio, pero su criticada arrogancia los ha atornillado allí y eso le hace notable mal, lo cual redunda en muchas críticas y reproches.
A pesar de lo anterior, se debe destacar que el burgomaestre es una persona sumamente humana, comprometida con la gente, muy coherente con su discurso, no el fusilado por el periodista Hernández, sino su verdadero discurso, el mismo que se enmarca en el slogan que expresa que «La razón somos todos».
Analicémoslo bien y veremos que revocar un mandato no es la solución, que apoyarlo y aprovechar los espacios de discusión son realmente el camino y que si queremos que la ciudad avance no podemos devolvernos porque perderemos lo alcanzado que aunque no ha sido muy cacareado es mucho más que lo que otros hicieron en el primer año de gobierno en el pasado.
El resultado de los mandatos solo se pueden juzgar una vez estos culminen y ese periodo es de 4 años, solo en ese entonces sabré objetivamente si me equivoque o no.
Por el momento solo puedo decir que estaré al lado del alcalde para defender el mandato constitucional que le dimos en las urnas, con una amplia mayoría.
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Por: René Cantillo Álvarez – renedcantillo1@hotmail.com



