Crónica de un retroceso anunciado

TSM Noticias
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Bueno, no sé ni por dónde empezar… no sé decirles si la semana pasada fue trágica o emocionante, de jueves a domingo pasé de enérgica y feliz a decepcionada y preocupada. Y no es para menos, porque después de un 8 de marzo que alrededor del mundo sacó millones de mujeres a protestar en las calles, las elecciones del domingo me pusieron los pies en la tierra de un totazo ¡Colombia es goda, goda como ella sola!

Los derechos sexuales y reproductivos, el activismo feminista, la diversidad sexual o el empoderamiento de las mujeres son el diablo para los sectores sociales que apoyan a partidos como Centro Democrático, Cambio Radical o el Partido Conservador. Varios de ellos ya ungidos por iglesias que promueven discursos de odio en contra de madres solteras, mujeres que planifican, personas homosexuales y de paso líderes sociales que defienden estas causas.

Están muy equivocados quienes creen que estos partidos políticos tradicionales solamente piensan en robarse la plata y sacar beneficios económicos para sus amigotes, eso es sólo una parte. Lo que los hace aún más nefastos es su trasfondo ideológico, pues estas personas defienden a ultranza un orden moral que persigue, criminaliza, asesina y condena a muerte a lo que considera diferente o fuera de la norma.

Todo lo que no se parezca a un “ciudadano de bien” es susceptible a desaparición o a la precariedad, si no matan, dejan morir… de hambre, de violencia, de inasistencia en salud o de “desastres naturales”, pero en todo caso son vidas que no merecen protección ni cuidado.

Qué importa un niño más de 11 años pandillero o una menor de 11 años embarazada; que sus familias y comunidades lidien con la pobreza y la inseguridad, a ellos les valen tres pesos, no es el banco que se quiebra, ni las 200 cabezas de ganado robadas de un cantante de vallenato.

¿Hay algo más parecido al paramilitarismo que eso? Para nadie es un secreto que con los panfletos de la mal llamada “limpieza social” se amenazó sistemáticamente a personas consumidoras de estupefacientes, a trabajadoras sexuales, a mujeres transgénero y a personas gays. Dicho por ellos: que se cuiden las putas, los marihuaneros, las travestis y los maricas, si no se van los matamos.

Esto no dirán de frente los honorables candidatos, senadores o representantes a la cámara de dichos partidos, pero su soterrada defensa de la familia y los valores esconde una guerra frontal contra la autonomía de las mujeres sobre sus cuerpos, contra la autodeterminación sexual y de género y contra libertades individuales y colectivas ya conquistadas con muchos años de lucha. Estamos en riesgo.

Eligiendo a los mismos no sólo le cerramos la puerta a nuevos actores y liderazgos; eligiendo a los mismos podemos estar retrocediendo en derechos ya ganados como la despenalización parcial del aborto, la adopción por parte de parejas gays o la ley de identidad de género.

Si seguimos en manos de legisladores que se les llena la boca diciendo que el sexo homosexual es excremental o que “las mujeres son como las leyes: para violarlas”, pues todo aquello por lo que nos manifestamos las feministas en fechas como el 8 de marzo seguirá siendo invisible a un aparato estatal funcional a los intereses de terratenientes y caudillos de camándula y mano firme.

Esos mismos que no buscan presidente, sino un papá autoritario para una Patria anárquica y dizque sumida en una total crisis moral. Así empiezan, como el Quijote… librando batallas como molinos de viento mientras nos restringen libertades. No se deje meter miedo que ellos son la verdadera amenaza.

Y por cierto, nuestras antecesoras no murieron para que terminemos eligiendo al Don Juan que regala rosas el “Día de la Mujer” de oficina en oficina, ya lo pillamos. ¡Una belleza nuestro nuevo Representante a la Cámara! Tan considerado repartiendo picos mientras su partido utilizó el cuento de “la ideología de género” para ponerle trancas al proceso de paz. Gravísimo.

Por: Claudia M. Álvarez – claudialbaricoque@gmail.com
Twitter: @cmalvarezh

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