VIDEO. El Hogar Juvenil Campesino de San Pablo, en la región del Catatumbo, es un oasis de tranquilidad para 55 niñas y niños que han sufrido los estragos de la guerra.
Allí juegan, cultivan cacao y duermen dignamente.
El Hogar es el refugio de estudiantes de veredas ubicadas a varias horas, con peligros en el camino como enfrentamientos y artefactos explosivos.
Para apoyarlos, el CICR construyó un dormitorio, el restaurante escolar y baños; actualmente construye otro dormitorio para niñas.

