Nunca visto pero es real, estamos gobernados por la peor clase dirigente del país, son unos desalmados y ambiciosos, pero también son cobardes capaces de jugar hasta su familia más cercana con tal de sobrevivir en tiempos difíciles de la política colombiana, donde el pueblo comienza a tomar posturas más colectivas y de raigambre humanista.
Sin embrago, somos una sociedad de enajenados y expropiados de nuestras propias raíces y conciencia, de todo nos pasa y nada nos conmueve, han habido situaciones que nos aterrorizaron como la inseguridad y la violencia guerrillera, el paramilitarismo y la delincuencia común, el narcotráfico, el terrorismo, la extorsión, el desempleo, la impunidad, entre otros tantos, de los cuales siempre hemos sabido su existencia pero nunca antes se había visto a un pueblo convencido de bajar del poder a sus propios verdugos, y de un poder político tradicional dispuesto al todo por el todo y a todo precio si fuere menester por amarrarse a sus privilegios y a sus empresas electorales.
Se enteraron por fin los colombianos que nos han sabido meter el cuento que todos los problemas mencionados llevan décadas y quizá será perenne si no actuamos con responsabilidad y contundencia en las elecciones venideras, y debe quedarles claro a los próceres de la patria, que su discurso alrededor de esos problemas son insuficientes para mantenernos en el miedo, ahora último ya no les da réditos la pandemia y entonces el cuentico es el peligro de la “expropiación de Petro”, sabemos que hoy su lucha no es con el miedo, es contra la razón y la conciencia misma -insobornable-, abatida y dolida de los colombianos que no olvidamos el hambre de miles de compatriotas que se acuestan sin un pan en su boca, de pensar en sus seres queridos que nunca regresaron a casa, que adolecen de empleo, de ingresos y oportunidades, que las cargas tributarias son insostenibles, que deseamos un estado reciproco con la sociedad y un gobierno que nos provea mejor salud y educación de calidad.
Colombia es hora de actuar sin miedos, no teman a la expropiación, ya nos la aplicaron con la actual ley de presupuesto nacional en su Artículo 78, y no fue Petro y sus amigos, no fue en un gobierno de izquierda, fueron todos los congresistas huilenses sin excepción, ahora el estado se quedara sin su permiso con los saldos de las cuentas corrientes y de ahorro que hayan permanecido inactivas por un periodo mayor a un año con un límite de hasta $92.000 que serán utilizados por el Gobierno para financiar el Presupuesto, eso se llama “expropiación y sin indemnización”, eso es un atropello, mañana serán más valores como ocurrió con el 4×1.000, ojo.
Por: Juan Felipe Molano Perdomo – jmolano74@hotmail.com
Twitter: @JuanFelipeMola8


