Las vías en el hueco

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Piense en una calle de la ciudad, en la que vive, la aledaña a su trabajo, la del colegio de sus hijos, la que lo lleva a la universidad, o la que recorre con su familia para llegar al centro comercial el fin de semana. Sí, piense en esa calle y califique el estado de esa vía y quizás el resultado sea similar al que yo encontré.

La malla vial sigue siendo el coco de la gestión pública, como tantos otros problemas. No hay manera más injusta para descalificar la gestión de un alcalde que contar huecos en las vías experimentando el deterioró de la suspensión del vehículo.

¿Quién es el responsable? Sencillo, quien gobierna. La administración de la ciudad debe asumir los logros y fracasos en la materia por acción u omisión por herencia o gestión.

La mirada del ciudadano detesta ver la calle del barrio o la arteria vial de su sector convertida en un mar de baches, huecos, polvaredas que son un peligro inminente para quien las transita.

El problema no es de ahora, es de siempre, la incapacidad del sector público se hace mas grande en este sector, los recursos son insuficientes y las fuentes financieras para atenderlo cada vez más flacas.

Sin embargo, no es excusa para comprender que los problemas pasan por la falta de visión y planificación, la ausencia de desarrollo de políticas en la materia es notoria y la falta de autonomía administrativa y presupuestal hace lenta la solución. Estamos en manos de quienes se acostumbraron a ver las vías en el hueco.

Claro esta que seguimos ordenando la ciudad bajo un acuerdo de hace 20 años el 016 y otro que lo ajustó hace 11 años el 026, planificamos el desarrollo desde la visión del pasado.

En Bogotá el distrito para poner un ejemplo, atiende la malla vial desde dos entidades con autonomía presupuestal, El IDU, instituto de desarrollo urbano y la UMV, unidad de mantenimiento vial, entidades competentes para atender el mantenimiento y rehabilitación de las vías en la Capital del país. Pese a ello la malla vial de Bogotá aun tiene rezagos y el 13% de los 15,193 km aún están en mal estado.

Como los ejemplos son odiosos no es posible comparar una ciudad con otra. La nuestra, según datos oficiales tiene una red vial urbana aproximada de 800 km, los números inexactos ya generan problemas, 240 km están sin pavimentar el 30%, un 38% más en regular y mal estado, lo que nos indica que de cada 10 vías en la ciudad solo 3 son óptimas. En lo rural solo el 3.7% de las vías están pavimentadas. ¡No tenemos vías!

La malla vial de la ciudad es tan vieja como el plan de ordenamiento de Neiva, y mientras no se asuman soluciones de fondo como crear un ente autónomo para atender el problema y se busquen fuentes alternas de financiación en donde creo el congreso, gobierno nacional y departamental deben ayudar, lo que se haga seguirá siendo un paño de agua tibia que permitirá señalamientos justos o injustos a la gestión de quien gobierna.

Pdta.: El legislador deberá crear nuevas fuentes de financiación para atender la malla vial en los municipios, por ejemplo, reformar la ley 769 de 2002 y permitir que recursos recaudados por multas y sanciones de transito puedan ser destinados a la recuperación de las vías o ¿Una calle en buen estado no hace parte de la seguridad vial?

Por: Alexander Vargas Bedoya
Twitter: @Alexvargas_b

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