Tragedia sanitaria

TSM Noticias
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Nunca la sociedad colombiana había vivido la peor tragedia sanitaria, provocada por el aumento exponencial de los contagios por Covid y por el desbordamiento de las cifras diarias de fallecimientos, que tienen en ascuas al Sistema Nacional de Salud.

Es muy deprimente observar a través de los medios de comunicación, el drama que viven las familias que acuden a los centros hospitalarios en busca de una cama UCI. Los respiradores son insuficientes ante el desbordamiento de los pacientes que desesperados buscan una oportunidad para vivir. Es la triste realidad. Ya no existen camas disponibles en algunas ciudades del país. Este diminuto virus mortal, ha generado un drama en las familias de estos enfermos, que buscan recibir una atención médica digna.

Desafortunadamente, el personal de salud se siente impotente ante esta cruda realidad. Se han venido presentando casos, donde se refleja la fatiga y empiezan a sufrir patologías de tipo emocional y mental, al ver que los pacientes se mueren ante su presencia, por la impotencia provocada por la limitación de recursos humanos y físicos que presenta el área de la salud.

Lo afirmábamos en el editorial anterior, que, en Colombia, actualmente se viene presentando el tercer rebrote ocasionado por la irresponsabilidad social que se proliferó desde el periodo de las vacaciones de Semana Santa y que se agravó con las masivas aglomeraciones convocadas de manera irresponsable por los integrantes del Comité Nacional del Paro.

Solo el afán protagónico para utilizar estos mecanismos populares, que solo pretenden el fortalecimiento de la campaña electoral para que su candidato presidencial gane las elecciones el próximo año, como lo han expresado algunos voceros sindicales. Absurdo y detestable este accionar en medio del más grande flagelo sanitario que está viviendo la sociedad mundial por el Covid. Lo anterior, supera todos los umbrales de la racionalidad humana. La ignorancia es atrevida.

Es claro que en lo que se refiere a los desenlaces más graves del covid-19, hay enfermos y por otras patologías, por lo que siempre se deben ponderar los derechos y otros factores en conflicto, que en el caso de la pandemia se ponen en evidencia entre el interés colectivo para proteger la salud pública y las condiciones del individuo.

Pero lo triste es que algunos centros asistenciales han tomado la decisión de colocar avisos a las entradas de las salas de urgencias, que no existen disponibilidad de Camas UCI. Los enfermos empiezan a vivir su viacrucis nunca presentado en épocas pretéritas.

Con las medidas de apertura decretadas por el gobierno nacional, se empieza a generar la pérdida de valores y del sentido de autoprotección para evitar los masivos contagios. Es común observar en los gastrobares y discotecas, las aglomeraciones donde no se acatan las medidas de bioseguridad. El alicoramiento en las personas, conducen a la pérdida del sentido de proteger sus vidas. No les interesa contagiarse y colocar en serio riesgo a sus familiares. Las cifras que emiten las autoridades sanitarias, así lo reflejan. El coronavirus, todavía sigue deambulando por el ambiente.

Para la comunidad en general, es clave aplicar las previsiones que por más de un año se han repetido, pero en estas circunstancias vale reiterarlo: uso permanente del tapabocas, distanciamiento físico, lavado de manos, ventilación de espacios cerrados y evitar aglomeraciones.

Es una responsabilidad de todos en busca de evitar dramáticos y dolorosos momentos por los que estamos viviendo. Este virus mortal no forma todavía parte de la historia. Sigue latente en medio de nosotros, por lo cual, no se descartan nuevos rebrotes de contagios con mayor intensidad.

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