Ha caído nuestro símbolo de libertad

TSM Noticias
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A las cinco de la mañana sonó la alarma que me indica que ya es hora de poner los pies en el suelo y comenzar la jornada, a esa hora como es costumbre, doy gracias al Padre Celestial por este nuevo despertar y prendo la radio para comenzar a enterarme de la últimas noticias, pero además reviso mi celular. A esa hora me enteré de la triste noticia de la caída de la Ceiba Centenaria de La Libertad, símbolo de la emancipación, insignia del hermoso municipio de Gigante, por lo cual fue reconocido a instancias nacionales e internacionales.

El cariño que los giganteños profesamos por este hermoso árbol, es un sentimiento especial porque ha hecho parte de nuestro trasegar y de nuestra vida. Yo creo que no hay un habitante o ciudadano originario de este noble municipio, que no haya pasado instantes importantes de su existencia recibiendo su energía, su sombra y suave brisa.

Luis Cortés Souterlan, un viejo fotógrafo chileno, se dejó cautivar por los encantos de este precioso arbusto y se radicó en esta población; él compuso el himno que yo entoné durante mi niñez y juventud, en mi etapa escolar, y en sus letras rendía homenaje a este árbol con el siguiente inolvidable estribillo: “Linda ceiba que luces galante, gran baluarte de la libertad, se la impuso mi Dios a Gigante, por nobleza, valor y bondad”.

Siempre tuvimos como fecha memorable de su siembra el 21 de mayo de 1851, día en que fue sancionada la Ley 2º. de 1951, sobre “La libertad de los esclavos”, la cual en su primer artículo decía: “Desde el día 1 de enero de 1852 serán libres todos los esclavos que existan en el territorio de la República. En consecuencia, desde aquella fecha gozarán de los mismos derechos y tendrán las mismas obligaciones que la Constitución y las leyes garantizan e imponen a los demás granadinos”; un hecho histórico que cambió el rumbo de nuestra patria. Esta ley se dictó en el mandato presidencial de José Hilario López, siendo presidente del Senado el sacerdote católico Juan Nepomuceno Azuero.

No obstante, el historiador giganteño Humberto Montealegre Sánchez, expuso tras algunas investigaciones documentales, que, tras el movimiento de la independencia en la Nueva Granada de 1810, Antonio Nariño recoge las banderas de la revolución francesa, retomando el símbolo del “Árbol de la Libertad”, junto con la traducción y divulgación de los derechos humanos y es así como el 29 de abril, “El hombre de las leyes” en acto simbólico en la plaza mayor de Santafé siembra un arrayán.

Según Montealegre Sánchez, la siembra de árboles se extendió por las poblaciones de la provincia de Tunja y Cundinamarca, del que Neiva hacía parte. En La Plata el clérigo Inocencio Valencia planta en la plaza pública el árbol de la libertad a finales de 1813.

Asimismo, narra el cronista que, en medio de ese fervor, muy probablemente, el vecindario de El Gigante, orientado por su párroco Pedro Joseph María de la Borda y Polanco, toma la determinación de sembrar la ceiba hacia finales de 1813. Esto quiere decir que probablemente “La Ceiba Grande de la Libertad” tendría 208 años.

Me quedan los mejores recuerdos de infancia y juventud, compartiendo con mi familia, con mis amigos y compañeros de colegio, debajo de la sombra que generosamente nos entregaba la ceiba.

Un abrazo solidario para todos los giganteños; entiendo el dolor que los embarga, entiendo el lenguaje con el que nos habla la madre naturaleza y trato de comprender el mensaje divino que nos invita a seguir luchando por la libertad, la igualdad y los derechos de todos los ciudadanos, pero obviamente con ideas.

Por: Hugo Fernando Cabrera – hfco72@gmail.com
Twitter: @Hufercao04

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