De poco o nada servirá gastar miles de millones de pesos del propio erario público, en campañas publicitarias para maquillar la imagen de un Gobierno que ha rebasado los índices de corrupción, represión e indiferencia.
Los pocos que hoy aplauden su gestión, es porque hacen parte del Gobierno, se benefician directamente a través de la burocracia y contratación Estatal, no viven en este país, o simplemente son serviles del régimen.
Este gobierno con el auspicio de la mayoría del Congreso le ha entregado unos cuantos billones a los agiotistas del sector financiero, y subsidiado a unas pocas empresas que han monopolizado el comercio colombiano, las exportaciones e importaciones, más la creación de un fondo para subsidiar a los terratenientes y grandes empresarios que son pocos, mientras la inmensa mayoría de comerciantes e industriales que generan el 85% del empleo, hoy se debaten en medio de la quiebra económica. Senadores y Representantes cambian su voto por burocracia y contratos traicionando a sus propios electores.
La represión e indiferencia del gobierno y sus aliados políticos se refleja en el asesinato sistemático de líderes sociales y desmovilizados de las Farc, al parecer en cumplimiento de la advertencia de Fernando Londoño alto dirigente del Partido de gobierno, que en campaña presidencial vaticinó: “haremos trizas la paz”.
Luego de la atrocidad evidenciada en videos, en donde una fuerza policial maltrata, tortura y asesina al abogado Javier Ordoñez y luego del asesinato de13 jóvenes; el país en su inmensa mayoría esperaba que el Presidente Duque condenara la barbarie cometida por sus subalternos, como lo suelen hacer los Gobiernos demócratas; el Presidente en un acto de desprecio y burla por las víctimas, se puso una chaqueta, de las mismas que usaron los que asesinaron al abogado Ordoñez y a los 13 jóvenes.
Ha llegado la hora en que Colombia a través de nuestros jóvenes, mujeres campesinos, micros, pequeños y medianos empresarios, académicos, ciudadanos y ciudadanas de bien de este país, en el año 2022; hagamos sentir nuestra voz de indignación frente al régimen dictatorial, hegemónico y nepotista diciéndole en las urnas: no más mentiras, no más miedo, no más represión, no más discriminación, no más estigmatización, no más violencia, no más inequidad, no más nepotismo, no más corrupción y no vendemos nuestro voto.
No serán los caudillos. Será la propia ciudadanía, que en 2022 elegirá verdaderos representantes en Cámara y Senado y al propio Presidente, que se convertirá en el intérprete del sentimiento Nacional. Estamos muy cerca de poder gritar con gran júbilo: ¡cesó la horrible noche!
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Por: Miguel Rodríguez Hortúa – miguel.rh12@hotmail.com
Twitter: @miguel_rh12


