Respeto con ‘el bachiller’

TSM Noticias
828 Views

El senador huilense, Ernesto Macías, se despidió de la presidencia del Senado con la conocida y muy polémica ‘jugadita’, un hecho más de su lamentable lobby y lagartería gubernamental, como la placa en agradecimiento al expresidente Uribe y una serie de opiniones que siempre fueron tendencia en el país.

Para los opositores y para la gran mayoría de la opinión pública en Colombia, fue llamado ‘Bachiller’, connotando que nunca había pasado por una universidad ni para obtener un título profesional o técnico, haciendo despectivo el valor a ser graduado de un colegio.

Y se volvió tan viral el tema, que en cada una de sus intervenciones políticas, trascendió su escaso nivel académico, que la palabra ‘Bachiller’ se convirtió en este país polarizado y enfurecido, en la forma más despectiva para llamar a alguien.

Estamos en un momento histórico para Colombia, pues mientras se da un paso adelante a la paz, se dan dos pasos atrás a la guerra, mientras tanto, el ciudadano del común, se ‘hace matar’ en redes sociales, defendiendo a la derecha o a la izquierda; es decir, la polarización en que vivimos actualmente no nos deja ir más allá y reflexionar por construir juntos. Se está en un bando o en el otro, o no se es digno de ser colombiano.

Mientras esto sucede, el senador Macías pasó a la historia como el ‘Bachiller’, que en los términos populares, significa una persona pobre mentalmente, estúpida y hasta ignorante. Pero vale la pena hacer una gran precisión en este escrito sobre los niveles académicos de las personas versus su forma de ser y educación.

Una cosa es la educación, la que se enseña desde el seno familiar, la base, y otra muy diferente la formación académica, la de la escuela, el colegio y la universidad. Pero en Colombia se prostituyó el término bachiller todo gracias a las apreciaciones de un político. Y aquí hay varias cosas injustas.

Una o dos generaciones atrás, ser Bachiller en nuestro país, era un gran logro. No había tantas opciones de carreras ni instituciones para avanzar en estudios, por el contrario, con solo el cartón de bachillerato, se conseguían grandes trabajos, como en colegios. Es válido recordar que muchos maestros de instituciones, ingresaron a dar clases en diferentes áreas, con solo haber obtenido un bachiller. Esto hace unos 30 o 40 años atrás. Se hacían unos pequeños cursos y se ingresaba fácilmente a ser profesores y profesoras. También existieron secretarias y otras labores de respeto, porque había un logro, un diploma: ser bachiller.

Pero actualmente, destruimos ese nivel, todo gracias a la mal manejada política de provincia que nos arropa día a día a través de los medios de comunicación y las gigantes, pero contaminadas redes sociales.

Si bien hay que criticar ciertas afirmaciones del senador opita, Ernesto Macías, habría que hacerlas desde su formación política y tal vez, yendo más allá y siendo un poco atrevidos, desde lo personal; es decir, sus opiniones y su criterio, para expresar las cosas, pero jamás, jamás haber mencionado que ‘él es así o piensa así’, por su bajo nivel académico, porque no es profesional, porque no es doctor.

Ser Bachiller, quien lo creyera, sigue siendo una lucha constante en este país de pocas oportunidades, donde la educación gratuita es tan limitada, donde los jóvenes ya no quieren estudiar y donde esa educación que se recibe en las instituciones, a veces pareciera precaria, porque no avanzamos, no nos actualizamos.

Debo insistir que el ser llamados bachilleres, no puede ser sinónimo de desprestigio en este país, todo gracias a las lamentables intervenciones de un político.

¿De qué sirve ser doctor si es el ejemplo malo del pueblo?, dice una frase del cantante vallenato Diomedes Díaz. De nada sirve tener posgrados, cuando la persona siempre será igual o peor. Caso a aplicar el del Fiscal Anticorrupción, Luis Gustavo Moreno: una excelente hoja de vida, varias especializaciones, joven, pero corrupto.

En Colombia hay cientos de miles de personas que no pueden ingresar a las instituciones de educación superior, y así estemos en pleno 2019, con todas las opciones y la tecnología a disposición, somos una ciudadanía pobre que no tiene la forma de ingresar a una universidad, porque primero está el trabajo, el sustento diario. La única opción es quedarse de ‘bachiller’ y no por eso son malas personas, o torpes, como se le ha significado a ese nivel de estudio, porque un político, como muchos seguramente, no decidió darle continuidad.

Muchos dirigentes en Colombia no han necesitado de un diploma de profesional universitario para un cargo de elección popular o nombramiento, la ley lo permite. Muchos sin mérito, se posesionan en cargos, tal vez por experiencia, por mérito y en el peor de los casos, por vínculo político, por cercanía, por lobby o por ‘lagartería’.

La opinión pública castigó mal al senador Macías, tildándolo de ‘bachiller’ y no utilizando otros términos como irresponsable, lagarto, lambón o lobista. Porque me pregunto qué sentirá una persona de escasos recursos, que nunca pudo continuar sus estudios y solo llegó al grado de bachiller y se le llama o compara al nivel de un congresista.

Mis padres de más de 70 años cada uno, nunca pudieron ser bachilleres, ni siquiera la primaria alcanzaron, allá cerca de 1960, cuando la guerra era devastadora en los campos y veredas del Huila, pero no por eso tuvieron una mala educación, por el contrario inculcaron un mejor ejemplo a sus cuatro hijos. La formación académica nunca fue posible, pero eso no los hizo peores o mejores personas.

Los títulos finalmente se cuelgan en la pared, y a veces ni son necesarios para alcanzar el éxito.

Por: Alejandro Cabrera Collazos – alejandrocabrera23@gmail.com
Twitter: @alejocabrera

Share This Article
Ir al contenido