Decíamos el martes que la separata de SEMANA dedicada a la historia del Huila es desastrosa, un verdadero fiasco, y dábamos los primeros argumentos. Hoy abundamos en más detalles que confirman esa apreciación.
Esta separata, en concertación con la dedicada al Tolima-Ibagué, ambas inspiradas por el mismo propósito, tiene la clara intención de “revisar” la historia de la región, negando sus vínculos entre el Tolima y el Huila, especialmente cuando formaban el Estado Soberano del Tolima, cuya unidad e historia se ocultan y tergiversan ostensible y voluntariamente. Por eso, esos 25 años de historia se borran en estas separatas o se minimizan.
Lo mismo ocurre con otras épocas, todo el siglo XVII, por ejemplo, dominado en la región económica, social y políticamente por la familia Ospina, cinco de cuyos integrantes fueron los gobernantes en ese siglo y de los cuales –y de su época- no se dice una sola palabra, excepto en el caso del fundador don Diego de Ospina, cuya presencia habría sido difícil negar, como se niega la de sus descendientes y sucesores.
Es bien curioso, por lo demás, que mientras se oculta la presencia de protagonistas de la historia de carne y hueso, se acuda a señalar personajes míticos como “un gran señor llamado Neiva” (página 455), de quien no existe documento alguno que demuestre su ilusoria existencia y solo es mencionado por algún aficionado a la mitología local, pero no por ningún historiador serio.
En cambio, y hablando precisamente de las fiestas, si bien se exalta justamente a figuras como “Rumichaca”, Anselmo Durán Plazas y doña Inés García de Durán, en ninguna parte se habla de Jorge Villamil Cordovez, la mayor gloria de la música huilense. ¡Ah! Y las creadoras del traje del baile sanjuanero fueron Elvira y Alicia Ferro, no Elvira y Elcira, como dicen en la ilustración de la página 476…
En la literatura y arte, si bien se reseñan autores y libros emblemas del Huila como “El cadáver” de nuestro máximo escritor vivo Ben Hur Sánchez Suárez, no hay mención alguna de don Joaquín García Borrero y su magistral obra poética e historiográfica, ni de los trascendentales “Papelípolas”, que marcaron para siempre la literatura huilense.
Y unas mínimas observaciones: La autora de la muñeca “La Orquidera” (no la orquídea) fue doña Aura Muñoz de Vargas, madre de Cecilia Vargas Muñoz, no doña Nora Triana; y don Alfredo Alcid fue el padre, no el abuelo materno de Guillermo Plazas Alcid, hijo de doña Susana Plazas…
La separata, pues, es un fiasco para la historia del Huila; quienes quieran enterarse de ella deben acudir a fuentes serias como La Historia General del Huila, la Historia Comprehensiva de Neiva, y sus buenos historiadores: Gabino Charry, Joaquín García Borrero, Gilberto Vargas Motta, Francisco de Paula Plazas, Bernardo Tovar Zambrano, Jairo Ramírez Bahamón, Reynel Salas Vargas, Rodrigo Silva, Humberto Montealegre, Hernán Clavijo, Camilo Salas Ortiz, Alexander Quintero y no a estos “revisionistas” despistados y de última hora. Y una final reflexión: Los otros fascículos de “La historia contada desde las regiones” que está publicando SEMANA, ¿serán tratados con la misma irresponsabilidad de estos del Gran Tolima?
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Por: Delimiro Moreno – morenodelimiro@gmail.com
Twitter: @opipaisa

