El presupuesto nacional también se juega en Neiva

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El Presupuesto General de la Nación para 2027 terminó expidiéndose por decreto, luego de que el Congreso no lograra conciliar las diferencias entre los textos aprobados por el Senado y la Cámara de Representantes.

La decisión dejó por fuera modificaciones que se habían discutido durante el trámite legislativo y abrió una nueva discusión sobre la distribución de los recursos públicos. Y aunque el debate se dio en Bogotá, sus consecuencias también deben preocuparnos en el Huila.

De acuerdo con las cifras de inversión nacional regionalizada divulgadas tras la expedición del presupuesto, el Huila tendría alrededor de $171.000 millones menos frente a 2026, una reducción del 10% frente a la cifra asignada para la actual vigencia.

No estamos hablando de la totalidad de los recursos públicos del departamento, sino de una parte de la inversión nacional identificada para el territorio. Sin embargo, la disminución plantea una pregunta necesaria: ¿Qué proyectos y necesidades del Huila podrían quedarse con menos recursos el próximo año?

El asunto no es menor. Cuando se reducen las inversiones nacionales previstas para un departamento, pueden ponerse en riesgo iniciativas de distintos sectores.

¿Y Neiva? Aunque no tenemos claridad sobre cuánto podría dejar de recibir directamente la capital, sería un error pensar que lo que ocurre con el presupuesto del departamento no tiene nada que ver con nuestra ciudad.

Algunas inversiones nacionales se ejecutan en los municipios y otras benefician a varias poblaciones desde proyectos de alcance regional. Por eso, una disminución en los recursos destinados al Huila podría afectar iniciativas que también son importantes para los neivanos, aunque todavía no podamos precisar cuáles ni en qué magnitud.

Aquí conviene hacer una distinción: la regionalización del presupuesto nacional permite identificar cómo se proyecta distribuir la inversión en los territorios, pero no significa que esos recursos sean transferencias automáticas a las alcaldías.

Por eso, más que salir a anunciar cuánto dinero perdería Neiva, debemos exigir claridad sobre las inversiones que podrían verse afectadas, los proyectos que tienen financiación garantizada y las gestiones que se están adelantando para protegerlos.

La discusión tampoco puede quedarse en señalar lo ocurrido en el Congreso o en cuestionar la decisión del Gobierno nacional. Es necesario preguntarnos qué capacidad de gestión tiene el Huila para defender sus prioridades y qué están haciendo sus representantes para que las necesidades del departamento no queden relegadas en la distribución de los recursos públicos. ¿Cuáles proyectos lograron proteger? ¿Cuáles quedaron por fuera? ¿Qué alternativas existen para evitar retrasos o reducciones en las inversiones estratégicas?

Neiva, por su parte, no puede esperar a que las consecuencias sean evidentes para empezar a actuar. La Alcaldía debería revisar, junto con la Gobernación y la bancada parlamentaria del Huila, los proyectos nacionales que benefician a la ciudad, identificar posibles riesgos de financiación y establecer cuáles requieren una gestión urgente ante el Gobierno nacional. También es fundamental hacer seguimiento público a esos compromisos, para que los ciudadanos puedan conocer qué está en riesgo y qué se está haciendo al respecto.

Para poner un ejemplo: tan solo cerca de 15 días atrás, los ministros de Interior, Defensa y Ambiente participaron en una gran reunión en la capital huilense y se comprometieron con varios proyectos y acciones concretas.

Una vez más, el alcalde de Neiva planteó la necesidad de sacar adelante un proyecto tecnológico y de cámaras, que, en materia de seguridad, permita fortalecer nuestra ciudad, pero el ministro Rodrigo Lara Restrepo hoy ya no está al mando de esa cartera, lo que deja a la deriva ese y otros compromisos.

Porque gobernar una ciudad también implica anticiparse a los problemas, gestionar recursos y defender sus prioridades más allá de las fronteras municipales. No basta con aprobar presupuestos locales si las inversiones que necesitamos dependen, en parte, de decisiones tomadas en Bogotá. De hecho, en los próximos días tendremos una discusión igual (o más) importante: el debate del Plan Nacional de Desarrollo 2026-2030, que ya está construyendo el Gobierno Nacional.

A pesar de que incidir en este PND no garantiza de forma automática la inversión real en los proyectos que allí queden escritos (ya lo vivimos con el PND del gobierno anterior), sí es de vital importancia que Neiva tenga una influencia real sobre proyectos que queden allí plasmados, pues eso permitirá después la exigencia de recursos en nuestra ciudad.

El presupuesto nacional ya quedó definido, pero la tarea de defender los intereses del Huila y de Neiva apenas comienza. La pregunta es si nuestras instituciones y nuestros representantes actuarán a tiempo, con información clara y propuestas concretas, o si volveremos a discutir sobre los recursos perdidos cuando ya sea demasiado tarde para recuperarlos.

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Por: Brandon Ortíz 
E-Mail: brandonorca0214@gmail.com 
Instagram: @brandon1ortiz

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