Ocho de cada diez accidentes cerebrovasculares se pueden prevenir: el reto del Día Mundial del Ictus o ACV

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Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año cerca de 15 millones de personas en el mundo sufren un accidente cerebrovascular (ACV) o ictus —el término médico que designa la interrupción súbita del flujo de sangre al cerebro ya sea por la obstrucción de una arteria o por una hemorragia—: 6,5 millones fallecen y 5 millones quedan con discapacidad permanente.

En Colombia, el Ministerio de Salud y Protección Social reporta 16.946 muertes por esta causa en 2023 —la segunda causa de mortalidad del país— y advierte que aproximadamente el 80 % de los casos se puede prevenir.

El 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Accidente Cerebrovascular (ACV) o ictus, una fecha que este año llega con un mensaje inequívoco de las autoridades sanitarias: la segunda causa de muerte en el mundo y en Colombia es, al mismo tiempo, una de las más evitables. Las cifras oficiales muestran que el riesgo se acumula en factores silenciosos —presión arterial alta, diabetes, tabaquismo, sedentarismo— y que, cuando el evento ocurre, el desenlace depende de los minutos que tarda la atención médica.

Un desafío global: segunda causa de muerte en el mundo

De acuerdo con la OMS, cada año alrededor de 15 millones de personas sufren un ACV en el mundo: 6,5 millones fallecen y 5 millones quedan con discapacidad permanente, lo que ubica a esta enfermedad como la segunda causa de muerte y una de las primeras causas de discapacidad a nivel global.

La World Stroke Organization (WSO) advierte que la carga del ACV se ha duplicado en las últimas tres décadas y que, sin avances en prevención y tratamiento, las muertes anuales podrían llegar a 9,7 millones en 2050. A ello se suma una brecha de acceso: hoy solo cerca del 5 % de los pacientes que cumplen los criterios clínicos recibe los tratamientos de fase aguda que pueden cambiar el pronóstico.

Colombia: segunda causa de mortalidad y primera de discapacidad

El Ministerio de Salud y Protección Social reporta que el ACV ha sido la segunda causa de mortalidad en el país en los últimos años, con una tasa de 32,45 fallecimientos por cada 100.000 habitantes en 2023, equivalentes a 16.946 muertes, de las cuales el 52 % correspondió a mujeres y el 48 % a hombres.

La cartera identifica como factores determinantes la hipertensión arterial —con frecuencia no diagnosticada—, la diabetes, el tabaquismo, el sobrepeso y la inactividad física. En quienes ya sobrevivieron a un evento, el riesgo de sufrir un segundo ACV es del 25 %, lo que hace de la prevención una tarea permanente y no un episodio puntual.

Prevención: el 80 % de los casos se puede evitar

El Ministerio de Salud y Protección Social ha reiterado que aproximadamente el 80 % de los ACV puede prevenirse controlando los factores de riesgo: hipertensión arterial, diabetes, tabaquismo, sobrepeso, inactividad física y sedentarismo.

En esa línea, la entidad acompaña la campaña de la World Stroke Organization que invita a comprometerse con el aumento de la actividad física como medida concreta para reducir el riesgo, e impulsa durante octubre jornadas masivas de detección de riesgo cardiovascular y metabólico con EPS, IPS y hospitales, campañas de medición de presión arterial para identificar hipertensión no diagnosticada y talleres educativos para que la población aprenda a tomarse la presión correctamente y a reconocer los síntomas.

Reconocer los signos: ante un ACV, cada minuto cuenta

El ictus o ACV ocurre cuando el suministro de sangre al cerebro se interrumpe o se reduce y las células cerebrales dejan de recibir oxígeno y nutrientes; el daño en la movilidad, el habla y las funciones cognitivas puede ser grave y permanente si no se recibe atención médica inmediata.

Por eso el entorno familiar y laboral es decisivo: pérdida súbita de fuerza o sensibilidad en un lado del cuerpo —cara, brazo o pierna—, dificultad repentina para hablar o para entender lo que se dice, pérdida brusca de visión en uno o ambos ojos, falta de equilibrio o de coordinación y dolor de cabeza intenso de aparición súbita son señales que exigen activar la atención de urgencia de inmediato, sin esperar a que los síntomas desaparezcan. A ello se suma el control cotidiano del riesgo: medición periódica de la presión arterial, manejo del peso y actividad física regular.

“El ACV no es un accidente ni una consecuencia inevitable de la edad: ocho de cada diez casos se pueden prevenir controlando la presión arterial, la glucemia, el peso, el cigarrillo y el sedentarismo. Y cuando el evento ya ocurrió, el tiempo es cerebro: cada minuto sin atención son neuronas que no se recuperan. Reconocer un solo signo y activar la atención de inmediato es lo que separa una recuperación de una discapacidad de por vida”, afirmó Alejandro Rivas, gerente de la Red Médica de emi Falck.

En el marco del Día Mundial del Accidente Cerebrovascular, emi Falck hace un llamado a las familias, a los empleadores y al sistema de salud a incorporar el control del riesgo vascular en la rutina: conocer las propias cifras de presión arterial y glucemia, sostener la actividad física, abandonar el cigarrillo y aprender a reconocer los signos de alarma. Frente a un ACV, la diferencia no la hace solo el hospital: la hace el minuto en que alguien decide actuar.

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