Cambio climático ya reduce la productividad laboral, advierte investigación

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  • En el marco del Día Internacional contra el Cambio Climático, una investigación del Politécnico Grancolombiano advierte que el calor extremo ya afecta la productividad laboral. Por cada grado por encima de los 20 °C, la capacidad de trabajo puede disminuir entre 2 % y 3 %.
  • El cambio climático también es un desafío para la salud laboral. El aumento de las temperaturas favorece el estrés térmico, una condición que afecta el rendimiento, incrementa el riesgo de enfermedades y eleva la probabilidad de accidentes.
  • Los trabajadores informales enfrentan los mayores riesgos ante el calor extremo. El aumento de las temperaturas puede reducir las horas disponibles para trabajar, disminuir los ingresos y profundizar las desigualdades sociales y económicas.

El calor extremo dejó de ser una amenaza futura para convertirse en un problema actual de salud, empleo e ingresos. En el marco del Día Internacional contra el Cambio Climático, conmemorado cada 24 de octubre, una investigación desarrollada desde el Politécnico Grancolombiano advierte que el aumento de las temperaturas está afectando la capacidad de trabajo, reduciendo la productividad laboral, aumentando los riesgos de accidentes y golpeando con mayor fuerza a quienes trabajan en condiciones de informalidad.

El cambio climático aumenta la temperatura gradualmente, y el estudio “Impacto del estrés térmico en población trabajadora informal”, realizado por Erik Fabián Rico, líder del Centro de Pensamiento en Talento Humano y Organizaciones Saludables, encontró que, por cada grado de temperatura por encima de los 20 °C, la productividad laboral puede disminuir entre un 2% y un 3%.

¿Por qué es preocupante el aumento del cambio climático para los trabajadores?

Más de un tercio de la población mundial ya vive en regiones donde las altas temperaturas afectan la vida cotidiana. En este contexto, la investigación evidencia que el calor extremo se ha convertido en un riesgo creciente para la salud, la seguridad y la productividad de los trabajadores, especialmente de quienes desempeñan labores al aire libre o realizan actividades físicamente exigentes, como vendedores ambulantes, recicladores, agricultores, domiciliarios, comerciantes informales y trabajadores de la construcción.

Uno de los principales efectos de este fenómeno es el aumento del llamado estrés térmico, una condición que se presenta cuando el cuerpo no logra regular adecuadamente su temperatura frente a condiciones extremas de calor. Según el estudio, esta situación puede provocar deshidratación, agotamiento, calambres y golpes de calor, además de incrementar el riesgo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias y renales.

A estas afectaciones físicas se suman consecuencias sobre el desempeño laboral. El estrés térmico también puede generar fatiga mental, dificultades de concentración y alteraciones en la toma de decisiones, lo que no solo compromete el bienestar de los trabajadores, sino que aumenta la probabilidad de accidentes y reduce la productividad en los entornos de trabajo.

“Durante años hablamos del cambio climático como un problema ambiental. Hoy también es un problema laboral y de salud pública. El calor extremo ya está reduciendo la capacidad de trabajo de millones de personas y quienes enfrentan mayores riesgos son los trabajadores informales, que muchas veces no cuentan con acceso a pausas, hidratación, sombra o mecanismos de protección”, afirmó Rico.

Precisamente, los trabajadores informales son vulnerables porque la exposición al calor coincide con menor acceso a protección en sus entornos laborales. Muchos desempeñan actividades en espacios abiertos, como ventas ambulantes, reciclaje, agricultura, construcción, pesca, domicilios y transporte informal, sin acceso regular a agua potable, zonas de sombra, pausas o vigilancia en salud.

La investigación también encontró que la exposición a altas temperaturas está asociada con un aumento de la accidentalidad laboral. Una revisión que evaluó aproximadamente 22 millones de lesiones en el trabajo encontró que las olas de calor aumentan en 17% el riesgo general de lesiones. Y, en determinados climas, este incremento puede llegar al 26%. Además, la fatiga, la deshidratación y la disminución de la concentración afectan la capacidad de respuesta y pueden aumentar los errores durante la jornada.

A esta situación se suma que más de la mitad de la fuerza laboral mundial permanece en la informalidad, con 2.100 millones de trabajadores, equivalentes al 57,7%. En Colombia, la informalidad alcanzó el 55,3% en el trimestre móvil diciembre de 2025 a febrero de 2026 y llega al 83,2% en centros poblados y rural disperso. Esta población suele tener menor acceso a seguridad social, prevención, pausas, hidratación, sombra, equipos de protección y vigilancia en salud.

Otro de los hallazgos relevantes de la investigación es que el calor extremo amenaza directamente la cantidad de horas que las personas podrán trabajar en el futuro. Las proyecciones analizadas indican que hacia mediados de siglo algunas regiones del mundo podrían perder entre el 5% y el 7% de las horas laborales anuales debido a las altas temperaturas.

En el caso de Colombia, las pérdidas podrían ubicarse entre el 2,55% y el 3,67%, dependiendo de los escenarios de calentamiento global. Esto implica una reducción progresiva de las horas disponibles para trabajar en sectores altamente expuestos al calor, con posibles efectos sobre la productividad y los ingresos.

Para los trabajadores informales, estas pérdidas representan menos tiempo disponible para producir ingresos y una mayor vulnerabilidad económica en contextos donde cada jornada laboral resulta determinante para el sustento de sus hogares. Los resultados muestran además que el cambio climático y la informalidad pueden profundizar desigualdades sociales y económicas existentes.

Entonces, ¿qué debemos hacer?

Frente a este panorama, los investigadores plantean medidas de adaptación como ajustar horarios y pausas durante las horas de mayor radiación y calor, crear zonas de sombra y refugios térmicos, garantizar puntos de hidratación y acceso permanente a agua potable, fortalecer la educación sobre prevención y signos de alarma y promover estrategias de arborización e infraestructura verde. También se plantea una mayor articulación entre los sectores de salud, trabajo, ambiente, gobiernos locales, academia y cooperación.

La investigación destaca que la adaptación climática también puede generar beneficios económicos. El documento señala que por cada dólar invertido en medidas de adaptación pueden generarse más de 10,5 dólares en beneficios durante una década, a partir de mejoras en salud, productividad y resiliencia económica.

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