En Tuluá, el modelo educativo SEE Learning, enfocado en el desarrollo de habilidades sociales, emocionales y éticas en docentes y estudiantes desde transición hasta grado 11, ha beneficiado a 20 000 estudiantes y más de 500 docentes en 107 sedes educativas.
El 98 % de los docentes de Tuluá afirman que el programa aporta herramientas para el mejoramiento de la convivencia escolar y para la prevención del acoso escolar.
El programa de habilidades socioemocionales en 2025 llegó a los municipios de Yumbo y Riofrío impactando más de 120 docentes y 18 instituciones educativas del departamento.
La educación en Colombia se enfrenta hoy a la necesidad de mejorar la salud mental y el bienestar emocional de niños, niñas y adolescentes, un tema que se ha instalado en medio del debate actual. Más allá del rendimiento académico, las instituciones tienen la necesidad de formar estudiantes capaces de gestionar sus emociones en entornos cada vez más diversos.
Los desafíos a los que se enfrentan actualmente las instituciones educativas van más allá de del aprendizaje académico. La convivencia escolar, la prevención de la violencia y la formación de ciudadanos capaces de resolver conflictos de manera pacífica se han convertido en temas prioritarios en la agenda educativa del país, especialmente en un contexto marcado por la polarización social y la persistencia de prácticas de intolerancia.
En este sentido, los programas de aprendizaje socioemocional (ASE) han cobrado relevancia como un complemento clave de la formación académica tradicional, al contribuir al bienestar integral de los estudiantes y fortalecer habilidades como la empatía, la autorregulación y la toma de decisiones responsables, con impactos positivos en el clima escolar y el desempeño académico.
La evidencia internacional indica, además, que este tipo de iniciativas trasciende el ámbito educativo y genera beneficios sociales y económicos, al reducir conflictos, prevenir el acoso escolar y promover entornos de aprendizaje más seguros e inclusivos. En este sentido, un estudio de la Universidad de Columbia señala que por cada dólar invertido en programas ASE se obtiene un retorno estimado de 11 dólares.
En Colombia, este enfoque comienza a materializarse en experiencias territoriales concretas. Un ejemplo es el municipio de Tuluá, en el Valle del Cauca, donde desde 2019 la Fundación Levapan implementa el modelo SEE Learning en su Colegio Bilingüe Guillermo Ponce de León.
Este programa, desarrollado originalmente por la Universidad de Emory (Atlanta, Estados Unidos), promueve el aprendizaje social, emocional y ético en docentes y estudiantes desde transición hasta grado 11. Gracias a alianzas entre el sector educativo, entidades locales y organizaciones sociales, la iniciativa se ha expandido de manera progresiva hasta cubrir el 100 % de Instituciones Educativas Oficiales del municipio. En 2025, el modelo se expandió además a los municipios del Valle del Cauca Yumbo y Riofrío. Actualmente en los tres municipios esta iniciativa impacta a más de 20 000 estudiantes y más de 500 docentes, con más de 1600 millones de pesos en recursos invertidos.
“Los niños no solo están aprendiendo a identificar sus emociones; también están desarrollando formas de relacionarse con los demás desde la compasión y el respeto. Formar en control emocional y empatía nos transforma primero a nosotros: cuando un maestro aprende a autorregularse, escucha mejor, enseña mejor y acompaña mejor. Todo esto transforma el clima escolar y genera un impacto que trasciende las aulas y contribuye a la formación de grandes seres humanos, es por esto que brindar las herramientas socioemocionales es una prioridad”, explica [Nanook Smildiger, Directora Ejecutiva Fundación Levapan].
Esta percepción es compartida por los docentes, pues, el 98 % de los participantes afirma que el programa brinda insumos útiles para el fortalecimiento de la convivencia escolar; el 96% reconoce que aporta elementos para la resolución de conflictos; y el 97% considera que ofrece orientaciones que contribuyen a la prevención del acoso escolar.
De cara a 2026, el programa proyecta fortalecer la formación de maestros, ampliar los recursos pedagógicos y consolidar los sistemas, con el objetivo de seguir aportando a la discusión nacional sobre el papel de la educación socioemocional en el sistema educativo colombiano.
En el inicio del calendario escolar y en el marco del Día Mundial de la Educación, que se conmemora cada 24 de enero, estas experiencias ponen de relieve que el futuro de la educación no depende únicamente de los contenidos académicos, sino también del desarrollo de habilidades para la convivencia, la empatía y la construcción de relaciones sanas dentro y fuera del aula.
En este escenario, el país comienza a avanzar en la incorporación de la formación socioemocional como un componente relevante dentro de los currículos educativos. Este enfoque plantea el reto de trascender iniciativas puntuales para consolidarse como parte estructural de los procesos pedagógicos, en articulación con las políticas públicas y las realidades de cada territorio. Su desarrollo resulta clave para fortalecer la convivencia escolar y responder de manera integral a los desafíos que hoy enfrentan las comunidades educativas.



