Neiva, ciudad pensada

TSM Noticias
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Llegué hace casi 14 años desde mi Buenos Aires querido. Los ojos nuevos del recién llegado me ayudaron a soltar prejuicios. Proponer, proponer y proponer desde los fundamentos y las ideas del lugar que elegí para vivir. Vi una urbe intermedia con potencial enorme, ubicación privilegiada y oportunidades dormidas. Como comunicador estratégico puse mi oficio a trabajar: observé, estudié, charlé y redacté propuestas para no quedarme en la crítica.

Soy un preguntador serial. Aprendo más averiguando que afirmando y esa curiosidad me hizo conocer esta región a fondo y muchos protagonistas destacados personalmente. Con el tiempo mis juicios sobre Neiva se afinaron: hoy mis opiniones se piden y, cuando se escuchan, suman. Recorrí una ciudad que le da la espalda al gran río de la patria. No hablo de megaproyectos ni de privatizar la ribera: hablo de abrazarla con sentido público. El río como sala principal de la casa, no como patio trasero. La urbe como escenario cotidiano de motivación ciudadana.

La comunicación estratégica es creatividad aplicada a la gestión. Convierte decisiones en experiencias, coordina actores, mide resultados y cuenta historias que la gente vive. Por eso propuse acciones arrancables desde el primer minuto del primer año, sin excusas de presupuesto ni dependencia del Plan de Desarrollo: pilotos concretos para movilidad, orden urbano e identidad. De otras ciudades acerqué herramientas útiles como los tableros de control: cuadros de mando visibles y semanales para seguir lo que importa y corregir a tiempo. Gerenciar una ciudad es método, constancia y relato cumplido en la calle.

A eso sumé un “algoritmo opita”, que no era software sino método con estadísticas locales. Medir cada semana lo que de verdad importa. Con esa evidencia, priorizar, invertir y corregir. Una brújula hecha con nuestros propios datos y observatorios serios. En paralelo, grupos focales para escuchar de verdad a los habitantes.

Quise que Neiva dejara de ser un zoológico desbarajustado: menos elefantes blancos; lejos de peces gordos, serpientes y tiburones que se alimentan de la corrupción; que los camaleones y micos no sigan colándose en normas y contratos; que tortugas, perezosos, chulos y ratones dejen de marcar el ritmo. Tuve la voluntad de cambiar el hábitat, que implica encender lo que ya es nuestro.

San Juan y San Pedro es un producto potentísimo y subestimado. Debe dejar de ser aislado y de junio para tejer un calendario permanente en modo anfitrión todo el año repleto de experiencias interactivas con el visitante. “Lo importante no es que venga, sino que vuelva”. Mi objetivo era que dejemos la zona de confort de hacer para cumplir.

La identidad también se siembra con detalles. Replicar la fantástica recuperación en campaña electoral de las escaleras detrás del Parque de la Música en otras que ya existen (la cercana al estadio Urdaneta y la paralela a la calle Tenerife, entre otras) y convertirlas en nuevos focos de iluminación, programación y seguridad, además de puntos de selfies que cuenten ciudad. Indagué sobre fuentes danzantes y musicalizadas que en otras ciudades atraen viajeros y generan nodos comerciales; combinan agua, luces y música con inversión privada. Propuse canecas patrocinadas por empresas que casi no hay.

Hasta “flashmobs” que no son show: son convivencia en acción; cuando un lugar late al mismo ritmo, sube el “nosotros”, se llena de gente buena y baja la violencia. En seguridad, pasar del dispositivo al uso: campaña real para aprovechar de verdad las cámaras. La “teoría del vidrio roto” aplicada con datos y constancia. Como argentino, también puse sobre la mesa y quedaron ahí propuestas para el deporte para que, sobre todo, dejemos de tener una fuga de talentos costisísima y no tengan que emigrar a otros Departamentos.

En 2019, me invitaron desde el nido de quien entonces era, para mí, uno de los mejores concejales y hoy es alcalde, a colaborar activamente con la ciudad. Desde hace 9 meses, con la misma convicción y a la distancia, espero que alguien tome todas las ideas y convierta a Neiva en lo que se merece.

Sigo apostando por esta ciudad verde. Esta capital tiene un potencial extraordinario, aún demasiado desaprovechado. Recuperar la ciudad no requiere milagros ni lamentos financieros: requiere método, creatividad y continuidad. Despertar el orgullo que todos debiéramos sentir por esta tierra es urgente.

Brindo por leer reflexiones de los que aman a Colombia en serio que está dejando el terrible crimen de estado, que aún no digerimos, de Miguel Uribe.

Por: Caly Monteverdi
Conferencista internacional

Comunicador argentino, asesor estratégico y creativo
X – Twitter: @Calytoxxx

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