¿Y sin las Farc qué?

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En el pasado reciente en Colombia ganar la presidencia se fundamentaba en dos aspectos: ¿Quién puede derrotar a la guerrilla o quien puede hacer la paz con ella? Claro, de la mano con los Estados Unidos.

Andrés Pastrana ganó la presidencia con la bandera de la paz. Una vez se posesionó como jefe de Estado, cumpliendo fielmente con el libreto norteamericano, nombró a J G Ricardo como alto comisionado para la paz, estableció la zona de distención en un área de 42 mil kilómetros cuadrados. Para los expertos el objetivo central no era la paz, era identificar a los comandantes de las Farc y sus fichas importantes para luego exterminarlos.

Mientras Pastrana hacía teatro con la insurgencia, conjuntamente con los Estados Unidos creaban el plan Colombia que tenía dos objetivos: uno fortalecer el aparato militar colombiano y dos repartir limosnas entre los más pobres para convertirlos en aliados del gobierno siguiente, que tendría la misión de exterminar a la guerrilla; siendo seleccionado dentro del plan estratégico el exgobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Vélez, que ganó la presidencia con la bandera de la guerra y luego fue reelegido con la misma.

Juan Manuel Santos de la mano del entonces presidente Álvaro Uribe fue elegido en 2010 como Presidente, con el propósito de concluir la tarea iniciada por su mentor y antecesor Uribe. Santos fiel a sus convicciones y a su jefe político se alistó para continuar con la guerra, convencido que podía derrotar a las Farc.

Mientras Santos caminaba rumbo a su posesión como jefe de Estado, algo inesperado ocurrió: el gobierno de los Estados Unidos liderado por el Nobel de paz Barak Obama, notificó al electo Presidente, en el sentido que su gobierno no aportaría más dinero para la guerra, que la estrategia anterior dirigida y financiada por su país no había dado los resultados esperados, que era más fácil y menos costoso en dinero y en vidas apostarle a un proceso de paz serio y efectivo con apoyo de gran parte del mundo, como en efecto ocurrió. Y Santos luego fue reelegido con la bandera de la paz.

Las Farc en el pasado sin proponérselo resultaban siendo protagonistas de primer orden en la elección de Presidente de Colombia. Unas veces porque la coyuntura del momento era la paz, y en otras porque el cuento era la mano dura. Mejor dicho, la guerra. ¿Y ahora qué?

Por: Miguel Rodríguez Hortúa – miguel.rh12@hotmail.com

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