Volver a la presencialidad

Volver a la presencialidad

La vida continua, y para muchos la necesidad de volver a la cotidianidad es inaplazable.

Tras ya casi 8 meses de aislamiento, inicialmente obligatorio, después inteligente y ahora preventivo, la necesidad de la interacción humana, como fuente de innumerables satisfactores mentales es más que evidente.

La idiosincrasia del latino, nuestra cultura, y nuestras tradiciones, nos hace ser más propensos a evitar el aislamiento. Somos sociales por naturaleza, y es una condición difícil de eliminar de nuestra humanidad.

Nuestros niños y jóvenes, necesitan de esa interacción humana que complementa el aprendizaje, y que con modalidades virtuales es imposible suplir. Nuestros empresarios necesitan de ese vínculo esencial con el cliente, que solo se da con la posibilidad de interactuar de manera presencial con sus productos y servicios, y con todo el equipo humano dispuesto para hacer ese cierre comercial, que fundamenta las estrategias de marketing moderno, y que en el comercio virtual se despersonaliza.

Nuestras familias, amigos, o simplemente ese desconocido que requiere una indicación, añora la oportunidad de volver a esa interacción social, que nos hacia una sociedad única, amable, e inconfundible.

Las ventajas de la virtualidad, se deben seguir aprovechando, su ilimitado alcance, su diversidad, o sus oportunidades de globalización, serán fundamentales en este nuevo rumbo mundial, pero hay que reconocer que culturas como la nuestra, no estaban verdaderamente preparadas para su impersonalidad.

Llego el momento de retomar ese relacionamiento, necesitamos volver a la escuela, a las ferias, a los cines, necesitamos nuevamente disfrutar del contacto humano, so pena de perder nuestra identidad.

Es el momento de entender que esta nueva realidad, no va a cambiar pronto, lo que nos obliga a que el cambio se de en nuestras costumbres de relacionamiento, que ahora deberán ser mucho más responsables. Si no se permite este intercambio social, si se veta o simplemente se estigmatiza, lo más seguro que la interacción humana se convertirá en un nuevo “vicio” de la humanidad, con tantos o más adictos, que los que tienen muchos de los actuales.

Ya se ha convertido en todo un reto, cargado de indisciplina y riesgo, el organizar una reunión, un evento o simplemente un encuentro fortuito. ¿Será que la prohibición tacita, se convierte en la solución? o más bien se debe propender por encuentros organizados, controlados, y con mayor conciencia de autocuidado.

Por ahora, es el momento de reiniciar las actividades presenciales, sin temor, pero con respeto, esa es la única forma de reactivar nuestra condición social y económica, y recuperar nuestras tradiciones, esas que nos hacen una sociedad afable y cordial, y que nos reconoce ante el mundo como una de las culturas con mayor capacidad de interacción social, lo que nos convierte en uno de los destinos preferidos por muchos extranjeros, no solo para actividades turísticas, sino también para muchas otras de orden comercial y económico.

Por: Hugo Andrés Rivera Collazos
Administrador de Empresas – Universidad Surcolombiana
Especialista en Planificación de Destinos Turísticos – Universitat Oberta de Catalunya
Correo: hrivera.consultores@gmail.com  – Twitter: @hugoandres1975



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