Un emprendimiento que revitaliza la caficultura paicoleña y traza una ruta de negocio que fortalece el arraigo y la economía local campesina. Coffee Young, una empresa familiar que se abre camino en el Huila con sus exquisitas y educadoras degustaciones.
En el alto de San Miguel queda Villa Mercedes, la finca que hace más de 7 años los hermanos Dúber y Ariel Andrés Joven Chavarro se empeñaron en trabajar para conservarla en manos de la familia y, de paso, continuar la tradición de la caficultura en Paicol. Un esfuerzo que los ha motivado a investigar y capacitarse en el manejo técnico del cultivo y a sentar las bases, en julio de 2014, de un prometedor emprendimiento: la empresa Coffee Young.
Los Joven Chavarro ya sabían por los compradores de café que su producción está entre las mejores del suroccidente huilense, razón de sobra para que, en septiembre de 2014, entraran a un curso sobre café especial en la sede del Sena de La Plata. Han aprendido análisis de suelos, requisitos de la siembra, tipos de abonos, control biológico de plagas, selección y procesamiento del grano, entre otros, junto a las formas de preparar bebidas de café, lo que se conoce como barismo, y saber apreciar con el gusto el sabor de la variedad de cafés, es decir, la catación, tendencias de moda en este mercado.
Villa Mercedes ha sido el laboratorio donde han aplicado los nuevos conocimientos y, con ellos, afinado su producción que arrancó con una hectárea de café. Ahora tienen sembrada hectárea y media, 3.200 matas de la variedad Castilla y Colombia en plena cosecha, y aspiran en corto tiempo a plantar tres hectáreas más. Asimismo, las destrezas en barismo y catación les han permitido optimizar la promoción de sus cafés -orgánico, especial y tradicional-, por medio de la instalación de un esmerado panel de degustación en las ferias y exposiciones de carácter local y regional a las que los han invitado. Además, su prestigio ha hecho que los llamen de municipios vecinos a pedirles asesoría en tópicos de caficultura.
Para Dúber, gerente de la naciente empresa, poner a andar Coffee Young ha sido una tarea a la que le han “puesto todo el amor y el empuje, somos apasionados por el cultivo y por lo que hacemos”. Una dinámica que se ha incentivado con el respaldo de HOCOL que “se ha interesado en iniciativas que permitan diversificar la economía local con actividades distintas a las de la industria petrolera”, y, de otro lado, con el apoyo familiar, como lo expresa don Chucho, el padre de los Joven Chavarro: “Lo del emprendimiento me parece excelente y yo les colaboro con la secada del café, de rebullirlo, que no se moje. A mí me gusta todo lo del café y todo lo que sea para beneficio de la familia y de muchas personas”.
Por su parte, Ariel Andrés, el gerente de producción, anota que en Paicol existe una asociación de cultivadores de café, conformada por 150 personas, y unas 850 familias se dedican a este cultivo, convirtiéndolo en “el primer renglón de la economía municipal, seguido por la actividad ganadera. Es un cambio importante y somos ejemplo y parte de ese cambio. Nos hemos preocupado por dar a conocer nuestro café, que la gente sepa qué café consumen y mire el café de nuestra región. Tal vez, por eso, a mi hermano le dicen el Juan Valdez de Paicol”.
Ahora bien, para seguir “Traspasando fronteras con el café de nuestra tierra”, lema de la pancarta que exhiben en las degustaciones y presentaciones, el apoyo de HOCOL ha sido importante para poder gestionar el registro de la marca Coffee Young – lo cual ha requerido ajustes para que aparezca junto al logo “Vive el mejor momento”-, y el del Invima, un trámite largo y con asistencia a capacitaciones. Ambos son indispensables para “comenzar a distribuir y comercializar nuestro café en Paicol, La Plata, y otros municipios y departamentos”, señalan los empresarios. Además, una vez obtenido el registro Invima, que está a punto de salir, “queremos apoyar a la asociación de cultivadores de café de Paicol, que cuenta con la maquinaria industrial y laboratorio para el procesamiento del café, y a la que como técnicos podemos contribuir con el control de calidad de los diferentes cafés”.
Otro asunto básico en el impulso de Coffee Young han sido las demostraciones de catación y degustación de café, con el fin de que la gente aprenda sobre los diferentes modos de preparación del café y reconozca las diferencias entre cosechas. En este sentido, la colaboración de HOCOL les facilitó adquirir: molino, gramera, cuchara de catación que lleva la marca Coffee Young, cafeteras de goteo, italiana o moka, francesa o de pistón, percoladora, vacío o cona, aeropress, filtros y jarras, entre otros implementos.
Antes, recuerda riéndose Dúber, les tocaba moler el café en la máquina Corona, ahora, con el nuevo molino, pueden hacer el tipo de molienda aconsejable según el método de preparación. “Por ejemplo, si se va a hacer el café usando una cafetera de pistón o en olleta, la molienda debe ser gruesa para que el grano no se pase por el filtro; si es con las que usan filtros de papel o coladores de tela, debe ser media; y si es con cafetera Express o de vacío, la molienda debe ser fina”.
Los paneles de degustación, sin duda, “nos han servido muchísimo para encontrar contactos”, destaca Nury Joven, economista y gerente financiera de Coffee Young. “Como tengo experiencia en mercadeo, siempre que puedo los acompaño a cuanto evento y feria haya, pues la idea es enfocarnos en sacar la empresa adelante. Las perspectivas son excelentes y solo estamos pendientes de obtener el registro Invima y el de marca, para empezar a proyectarnos con la publicidad”.
Coffee Young se ha vuelto un ejemplo de una alternativa económica para los caficultores de Paicol; en junio participaron en la segunda feria regional cafetera del pueblo, fueron a una invitación en La Argentina y en julio, a otra en Teruel y en Santamaría. De su café ya se han llevado muestras a México, Ruanda y Chile, y también le vendieron café pergamino seco a un cliente de Corea, a donde ya mandaron una nueva muestra con valor agregado: café procesado y molido para el tipo de cafetera que usan allá. Asimismo, hay gente que “nos pide el café en grano, porque dura más el aroma”, comenta con entusiasmo Dúber.
Para la buena marcha del negocio un factor clave ha sido tener los roles muy claros y tratar de llevar una muy buena relación entre hermanos, a pesar de la diferencia de temperamentos. El emprendimiento los ha unido mucho más como familia y los ha enamorado del tema del café, coinciden en afirmar los Joven Chavarro. “A HOCOL le agradecemos el apoyo a nuestra empresa que le apunta un proyecto nuevo y con futuro. Una actividad permanente, con la que esperamos ser fuente de bienestar y empleo para el municipio”. Por eso, al lado del sello verde y orgánico que pronto recibirán por sus prácticas de cultivo, quisieran “poner también el de HOCOL, para que la gente vea que no solo es petróleo sino también un apoyo cierto a otras empresas”.



