¡Vamos a volver a hacer turismo!

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Las industrias del Ocio y el Esparcimiento, como se le conocen en otras latitudes a todas las actividades relacionadas con el turismo, la cultura y el entretenimiento, inician gradualmente a abrir sus puertas, pero esta vez con más énfasis en la atención de propios, que foráneos.

Dichas actividades son de gran importancia porque llenan de energía positiva a las personas, renuevan nuestra mente, nos apartan de pensamientos negativos, y ayudan en el mediano y largo plazo a conservar la salud y mantener la paz mental. El ocupar el tiempo libre, en actividades recreativas sirve además para socializar armónicamente con nuestros semejantes, factor fundamental en la construcción de una sociedad en paz.

Un tercio de nuestra vida lo utilizamos en la realización de actividades que involucran el turismo y la recreación, como fuente de calidad de vida. Si bien es cierto, lo últimos acontecimientos en materia de salud, con sus consecuentes repercusiones en el deterioro económico y social de las regiones, nos conlleva a priorizar ciertas actividades de nuestra cotidianidad, es innegable, que la esencia del ser humano requiere de la interacción social, como parte fundamental de su proyecto de vida.

El turismo nuevamente abre sus puertas, y junto a él las actividades de entretenimiento. Hoteles, restaurantes, parques de diversiones, complejos turísticos, sitios de esparcimiento, museos, cines, teatros, bares, discotecas y muchas otras empresas que hasta el momento estaban cerradas, inician un nuevo camino hacia la reconquista del mundo.

Todas estas empresas renovadas, y con una nueva realidad que las ha obligado a recomponer sus servicios y estructuras, para acatar las normas de autocuidado y bioseguridad que nos seguirán acompañando por un indefinido periodo de tiempo.

Parte de esta reconversión empresarial, estará dada en el origen de sus clientes. El desarrollo del turismo doméstico, se convertirá en el primer mecanismo de reactivación económica, después de la actual crisis, y dependerá esta vez de los clientes locales, amigos, vecinos, familiares, en fin, de nuestros coterráneos y “paisanos”, que las actividades turísticas vuelvan a tomar el auge necesario para su desarrollo.

Hoy más que nunca, nos debe interesar conocer y visitar lo nuestro, lo local, lo regional, aquellos lugares que por años han estado ahí, a la vuelta de la esquina, y que lastimosamente, la gran mayoría de los lugareños no le han dado la importancia y el valor que le da un foráneo.

También es el momento para que las empresas del sector turístico, revaloricen al cliente local, ese que en ocasiones no teníamos en cuenta por atender al extranjero, y que hoy se convierte en nuestra tabla de salvación.

Recompongamos los modelos, adecuemos las actividades, rediseñemos los programas, con miras en la atención del cliente doméstico. Logremos que nuestros coterráneos se conviertan en los principales promotores de las maravillas de nuestro departamento, y que nos preparen el terreno para la gran reapertura del turismo a nivel mundial.

Modifiquemos la afamada frase de que “Nadie es profeta en su tierra”, y que llevada al turismo podría ser “Nadie es turista en su tierra”, y transformémosla en todo lo contrario, haciendo que se convierta en un orgullo y un placer “Hacer turismo en mi región”.

Por: Hugo Andrés Rivera Collazos
Administrador de Empresas – Universidad Surcolombiana
Especialista en Planificación de Destinos Turísticos – Universitat Oberta de Catalunya
Correo: hrivera.consultores@gmail.com  – Twitter: @hugoandres1975

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