Un festín burocrático tiene en «corto circuito» a Electrohuila

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Electrohuila está en crisis. Lo reconoció su propio Gerente encargado, Zamir Bermeo en el Concejo de Neiva la semana pasada. Un panorama impensado hace unos años, cuando la empresa tenía utilidades por encima de los 50.000 millones de pesos al cierre de cada vigencia.

Incluso, sin estar en su mejor momento tras la pandemia, en el 2022, apareció en el ranking de las 10 empresas del Estado con mayor valor patrimonial, al haber crecido un 15% frente al 2021, cotizándose así en 323.263 millones de pesos, según informe del Ministerio de Hacienda.

Por eso nadie entiende en qué momento la empresa generadora de energía más importante del sur del país, por resultados, entró en la situación actual, en la que no hay ni siquiera para pagarle a los proveedores a los que le recauda la tarifa vía recibo, como alcaldías y empresas de aseo. Nada más a Neiva le debe seis meses lo recaudado por concepto de alumbrado público.

Bajo ese panorama, creería uno que una fuerte política de austeridad del gasto sería el camino para intentar sanear las finanzas. No obstante, todos quedamos sorprendidos cuando mientras el Gerente decía en la Asamblea y en el Concejo, que la única manera de recuperar esos recursos que hoy faltan, es vía tarifa; la empresa sostenga una nómina de directivos con excesivos salarios que van desde los 24 hasta los 44 millones de pesos al mes.

¡Qué tal! En un departamento donde el Gobernador gana algo así como 18 millones, al igual que el alcalde de Neiva, es escandaloso que el Gerente de una compañía estatal con participación accionaria del 15% del Departamento, tenga sueldos tan altos. Ni siquiera un congresista de la República, a los que tanto se han cuestionado por sus honorarios, ganan una cifra similar.

Es más, son tan altos los sueldos, que el secretario general y los subgerentes (28 millones cada uno), así como los jefes de Oficina (25 millones) y los jefes de división (24 millones), ganan más que nuestros mandatarios. Es decir, sólo los directivos de Electrohuila (20 cargos), le cuestan a la empresa 885 millones de pesos al mes, unos 10.628 millones de pesos al año, sin contar primas técnicas, otras primas y demás beneficios a los que tienen derecho.

Así que a nadie le cabe en la cabeza, cómo en el peor momento económico de los últimos años, la empresa esté haciendo un festín burocrático con una nómina tan costosa. Dirán algunos que así ha sido siempre, y tienen razón. Pero las circunstancias son distintas ahora y si queremos que la electrificadora no sea intervenida, hay que buscar soluciones.

No olvidemos que, en 2020, en la Cámara de Comercio, los comerciantes no le perdonaron a Ariel Rincón, que el gremio no les brindara a ellos mayor apoyo durante pandemia, y siguiera cobrando las tarifas plenas mientras su director ganaba más de 22 millones de pesos, por lo que debieron rebajarle los honorarios en más de 4 millones. Situación similar debieron hacer en Comfamiliar Huila tras la salida de Armando Ariza y la crisis generada que a la postre llevó a la caja a su intervención.  En ambos casos, la reducción de gastos, era una necesidad y se hizo.

Lo cierto del caso, es que la empresa por ahora, sólo busca salir de la crisis, cobrándole más a los usuarios, es decir, vía tarifa, mientras sus directivos siguen ganando millonadas. Aquí vale la pena analizar, cómo ahora el Gerente Zamir Bermeo, culpa del mal momento de la empresa, a las malas decisiones tomadas por sus antecesores, entre los que está Luis Ernesto Luna del Centro Democrático, quien fue además su jefe cuando Bermeo se desempeñaba como secretario general en 2022.

Lo curioso es que Bermeo, el año pasado en una entrevista con La Nación, sacó pecho al decir que el 2022 había generado muy buenos resultados la compañía, similares a los que presentaba la empresa antes de pandemia, con cerca de 40.000 millones de pesos en utilidades, ¿y entonces por qué ahora, la gestión anterior fue mala y antes era buena? Y no pretendo con esto defender la gestión de nadie, pero vale la pena analizar lo que ha pasado para entender el panorama actual.

Vale la pena recordar que Zamir Bermeo, fue elegido en calidad de encargado el 11 de noviembre de 2022, en reemplazo de Luna, tras una jugada hecha por Ernesto Macías, a quien le habían dado esta cuota burocrática durante el gobierno de Duque, y quien antes de empezar el Gobierno Petro, logró que la junta directiva estableciera que el nombramiento del nuevo Gerente en propiedad se hiciera a través de una firma cazatalentos, en un proceso que tardaría más de un año, y que ya cumple 16 meses.

Esto, sumado a la presunta injerencia del hoy magistrado huilense Vladimir Fernández, en aquel entonces secretario Jurídico de presidencia, y quien además de ser amigo personal del presidente Petro, es cercano de Macías y Bermeo; permitió que este abogado laboyano pasara de ser secretario General a Gerente encargado, atornillándose por todo este tiempo.

Así que claro que hay responsabilidad administrativa de la crisis actual tanto del Gerente Bermeo, como de sus antecesores Luna y Hernando Ruiz, quiénes al pertenecer al Centro Democrático y al Conservatismo, administraron una empresa comercializadora de energía con el apetito burocrático de sus jefes, generando consecuencias que hoy vemos.

La misma burocracia que hoy está en manos del Pacto Histórico, con claras cuotas en los directivos de la empresa, y que de alguna forma explica el silencio cómplice o la falta de actuación del Superintendente de Servicios Públicos, el huilense Dagoberto Quiroga. Y también eso podría explicar por qué los congresistas del departamento ante esta crisis que afecta no solo a la empresa, sino a los ciudadanos, brillan por su ausencia; empezando por Leyla Rincón, del Pacto Histórico.

Para más han sido los concejales y diputados, que se han unido para alzar su voz y defender los derechos de los usuarios, asumiendo el liderazgo que deberían estar protagonizando el único senador que tiene el departamento y los tres Representantes activos, porque recordemos que aún no se define el futuro de Tito Murcia y la entrada de Luz Aída Pastrana.

Al final, mientras todo eso ocurre, mientras yo escribo estas letras y usted las lee, el contador de su casa sigue dando vueltas y la tarifa seguirá disparada.

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La Ñapa

A propósito de los concejales y diputados, avanza una propuesta para hacer gestiones en Bogotá, para llamar la atención y lograr lo que sí hicieron los congresistas de la Costa: unirse para defender su región y lograr disminución en la tarifa. Aplausos a sus promotores.

Por: Felipe González
Comunicador Social y Periodista
Especialista en Comunicación Digital
Asesor en Comunicación Política

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