Un año sabático para el Congreso por favor

485 views
7 mins read

Que el Congreso se este tomando una semana de receso es una muy buena noticia, pues descansa uno del circo en el que se ha convertido esta institución, pero yo sugeriría que debiera tomarse un año sabático (eso sí, sin cobrarlo) esto nos daría un chance para ver si por fin y de una vez por todos rompemos el síndrome de Estocolmo (Aquella persona que se enamora de su propio victimario) y le pasamos la cuenta el otro año a tanto cínico que se hace llamar padre de la patria.

Esta gente ya ha demostrado con merecidos méritos que el pueblo es lo que menos le importa, soterradamente aprueban cuanto beneficio tributario se puede al sector financiero y al industrial, cuando estos no han hecho nada distinto que consolidar las desigualdades sociales. Corren a aprobar los proyectos al gobierno y a defender a sus alfiles y luego pasan la factura de la mermelada para beneficiar a sus amigos y financiadores de campaña ¡Quieren todo regalado dicen! ¡Trabajen y estudien vagos gritan! Pero llevan lo que ganan a paraísos fiscales para no tributar al Estado que ellos mismos saquean.

Son los magos de la manipulación de las masas, entretienen a incautos con discursos maniqueos señalando que hay que prohibir la droga para proteger a nuestros niños, mientras ellos mismos están envueltos en negocios con el narcotráfico y le vale literalmente huevo que en Colombia no existan clínicas para resocializar y rehabilitar a personas que caen en las drogas, pues para el negocio de la salud este tema es de poca importancia (No suma las cuantiosa cifras del cartel de la hemofilia, por ejemplo) bajo este mismo argumento proponen una cadena perpetua para violadores, que un simple lego de abogado sabe que era inconstitucional, pero les basta hacer quedar mal a la Corte Constitucional y lanzar a cuanto áulicos se encuentre a señalar que las instituciones son las que se oponen a que exista justicia para nuestros niños.

¡Que verriondos! crean el problema y luego son las instituciones los responsables de su sandez, no les vale que sus amigos se roben la plata de la conectividad que en plena pandemia se convirtió en un servicio esencial, que se coman la plata del PAE, que las instituciones educativas se encuentren en completo abandono, que no exista hogares de paso suficientes para atender a niños abusados, que estos mismos niños, por los que se rasgan las vestiduras, estén muriendo de hambre en la Guajira, el Chocó, o en cualquier asentamiento humano que están proliferando, por culpa de la miseria humana que hoy se han convertido nuestras ciudades y campos, que mueran en bombardeos siendo secuestrados por los grupos ilegales o que simplemente sean ajusticiados por dementes que se niegan a entender que en muchos casos la gente roba porque no tienen ni para comer.

No señores a ellos no les importa con contadas excepciones, nada distinto que su bolsillo, son el ejemplo vivo del tramposo, del mal vecino, del pésimo trabajador, del ladrón de cuello blanco, que hace las normas a su medida y no espera nada distinto que cobrar sus coimas para asegurar su permanencia en el poder, pues saben y tienen claro que hay un país sin esperanza que espera el tiempo de las elecciones para recibir el tamal y la teja mas caros de sus vidas, ellos saben que no los van a volver a ver sino cada vez que hay elecciones, los abrazarán, visitarán sus casas, tomarán agua de panela y prometerán el cielo y la tierra, porque “estamos en campaña”.

Los últimos meses están rodeados de esperanza, la gente está muy enojada y ya no traga entero, al punto que les ha tocado recular así sea un centímetro en sus pretensiones de seguir saqueando al Estado, el pueblo ha salido a las calles no por gusto, sino por el desespero de ver tanta desgracia representada en un solo cuerpo colegiado, no es que los Alcaldes, Concejales, Diputados y Gobernadores de algunos departamentos y municipios hagan gala de honestidad y honradez pues aquí hasta reinados de belleza hacen en plena pandemia y reparten el erario de la manera mas descarada. No vale ver a tanta gente en los semáforos pidiendo limosna, si el pueblo tiene hambre que “Coman pasteles diría María Antonieta” en una muestra histórica del mundo irreal en el que viven nuestros dirigentes.

Ya es hora que despertemos, que le pasemos la cuenta de cobro a estos personajes, que elijamos a los mejores para que el cambio llegue, por un país del tamaño de nuestros sueños, el pueblo debe ser superior a sus dirigentes y darles una enseñanza de por vida a estos sinvergüenzas, para que quienes nos representen sean el gobierno del pueblo y para el pueblo.

Por: Alfredo Vargas Ortíz – alfredo.vargas@usco.edu.co
Twitter: @Alfredovargaso

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Ir al contenido