Sombrero suaceño… amor, arte y tradición

948 views
7 mins read

Observar como el tiempo ha dejado la huella orgullosamente imborrable en cada rincón de su rostro, ver como el tiempo ha sido su aliado ideal para crecer y perfeccionar, suspirar cuando su voz tiene color de sabiduría y se enternece con el brillo de sus ojos, cuando sus manos han tocado y suavizado la hilacha de Iraca para convertirlas, en los más finos y deseados sombreros suaceños, fabricados artesanalmente, por Celvina Ramírez López, una verdadera artesana huilense, emociona con solo escuchar su historia.

Su historia

Toda una vida dedicada a la elaboración artesanal de este famoso sombrero e ícono del valle del Suaza en el Huila; doña Celvina Ramírez López, nacida el 11 de noviembre de 1946, es la quinta de 10 hermanos, hija de Florencio Ramírez y María Antonia López, oriundos orgullosamente del municipio de Acevedo. Desde la corta edad de seis años, empezó a mostrar su interés en tejer sombreros, habilidad que empezó a perfeccionar gracias a las enseñanzas ancestrales de su abuela, madre y tías.

Más de seis décadas han pasado, desde que sus manos con destreza han sido dedicadas al bello arte de tejer sombreros en fibra de palma de Iraca.

Con una gran sonrisa en su rostro, de esas mismas que reflejan la humildad y sencillez, rememora como en el esplendor de su juventud, a la edad de 15 años, en compañía de algunas de sus hermanas y amigas, hacían parte de mingas colectivas, para tejer dos o tres vueltas en sombreros de artesanas diestras de la época.

Mientras esas manos jóvenes entrelazaban finamente las fibras de Iraca, eran acompañadas por melodías románticas de los hombres jóvenes, para conquistar los corazones  impolutos de aquellas tejedoras.

Mamá y papá de ocho hijos

Cada suceso de vida de doña Celvina Ramírez López, ha transcurrido como si se tratara del tejido más fino con paja de Iraca. Quedar viuda a los 29 años de edad, estar en estado de gestación y asumir la responsabilidad de ser el único sustento económico de ocho hijos, hizo que su más ancestral habilidad artesanal de tejer sombreros se convirtiera en el sustento y futuro de su familia.

Tejido tras tejido, sombrero tras sombrero, se fueron vendiendo en Timaná y algunas poblaciones cercanas, donde comerciantes, ganaderos, y caballistas entre otros, empezaron a reconocer la calidad de sombreros suaceños, que en manos de doña Celvina, surgían.

Los ‘suaceños’

Al pasar el tiempo, la destreza de tejer ‘suaceños’ de la mejor calidad, la fueron convirtiendo en una de las artesanas con mayor distinción. Y esto se puede evidenciar, pues doña Celvina, escoge y procesa siempre la mejor Iraca, luego  teje finamente el sombrero y finaliza golpeándolo o alisándolo, con el fin de darle una forma firme, constante, pareja y además una inconfundible textura y brillo.  Habilidades y conocimientos que ella ha enseñado también a sus hijos y actualmente algunos de ellos dedican el tiempo necesario para ayudar en la fabricación de tan distinguida prenda.

Ferias y fiestas

En el departamento del Huila, se llevan a cabo infinidad de festividades tradicionales, religiosas y folclóricas, ferias artesanales, equinas y agropecuarias entre otras. Actividades donde siempre llevar un sombrero suaceño, es ícono de elegancia, distinción y ante todo, buen gusto.

Doña Celvina, durante perdurables jornadas y siempre sentada en una pequeña banqueta de madera, frente a su rostro, horma y chanchala, elementos que sostienen las finas hebras de paja, para que con sus manos se tejan finos nudos, que durante muchos años se han perfeccionado para elaborar sombreros con una calidad inigualable, convirtiéndola en una de las sombrereras artesanas más destacadas.

Los clientes

Con una gran sonrisa de satisfacción y una mirada de humildad infinita, doña Celvina, destaca como en las cabezas de comerciantes, ganaderos, cafeteros, caballistas  y políticos, han llevado sus sombreros suaceños, que le han permitido ser tan reconocidos que personajes como: el cantante mexicano Vicente Fernández, los expresidentes Bill Clinton y Álvaro Uribe Vélez, han usado con orgullo sus finos sombreros.

Reconocimientos

Luego de 63 años de trabajo y aún con mucha vitalidad, ha participado como expositora artesanal invitada en destacadas ferias regionales, nacionales e inclusive internacionales. Donde además, ha sido galardonada y homenajeada, destacándola  recientemente, para recibir la medalla a la Maestría Artesanal Tradicional 2017, por su trayectoria y excelencia en su oficio artesanal.

Para sus hijos, Celvina Ramírez López, es el más grande orgullo de la familia, sus manos no solo han tejido sombreros, también han tejido y moldeado con perseverancia sueños y alegrías.

Las maletas de viaje de doña Celvina y de sus hijas, siempre estarán listas para asistir a ferias y eventos en el país, y llevar los mejores sombreros suaceños tejidos a mano con arte, amor y tradición.

Por: Edwin Gómez Espinosa y Alejandro Cabrera Collazos
Tusemanario.com

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Ir al contenido