Salario como factor de progreso

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Este fin de semana, medio país estaba atento al resultado del  fútbol, que definía su campeón entre dos de los clubes capitalinos más emblemáticos: Santa Fe y Millonarios, cualquiera que fue su resultado en nada cambiará para la mayoría de los colombianos su calidad de vida, que se encuentra entre las peores del mundo, por el bajo nivel de ingresos que registran los asalariados y ni hablar de quienes deben acudir a la economía del rebusque, que no ganan por su esfuerzo ni siquiera el salario mínimo.

Al mismo tiempo se adelanta, como ocurre todos los años, una parodia de negociación del estipendio mensual, entre el gobierno, empresarios y centrales obreras; nunca han logrado los que representan a los asalariados que sus peticiones se tengan en cuenta y por el contrario, como ocurrió el año anterior, el Ministerio del Trabajo terminó decretando el aumento por debajo de la oferta de los empleadores.

El jueves anterior, los empresarios terminaron por ajustar una propuesta de 5,1% en esta ocasión condimentada por la preocupación de Fenalco, que agrupa a los grandes comerciantes, por el estancamiento de sus ventas como consecuencia del poco poder adquisitivo de los compradores, reducido aún más por el aumento de la tasa del IVA, a su vez los voceros de las centrales bajaron su pretensión al 9% con la ingenua presunción de que las “negociaciones” se aproximen a un valor intermedio.

La verdad es que los intereses de quienes gobiernan, hace imposible un incremento sustancial de los salarios, por el contrario su propósito es reducirlos alegando recomendaciones del Banco Mundial o apelando a formulas como salarios por regiones, porque no es de su provecho la generación de riqueza, ni el crecimiento del mercado interno, elementos básicos en la prosperidad de las naciones desarrolladas.

Su ganancia está ligada a las finanzas del gran capital transnacional, que tienen como requisito primordial para sus inversiones disponer de mano de obra barata; dista su criterio en mucho del empleado por las naciones prosperas del planeta al  decretar sus salarios mínimos, como ocurre con Alemania 1498 euros mes, Francia 1480 o Estados Unidos 1192 contra 233 de Colombia; mientras que la gente no disponga de dinero en el bolsillo para gastar, no habrá repunte de la economía y por el contrario continuará en un progresivo camino al despeñadero.

A propósito del actual debate electoral, en su última columna Daniel Coronel busca explicación a las diferencias entre los datos de las encuestas y la realidad en las urnas, se le olvida la principal: la manipulación de la opinión pública de los intereses que las contratan.

Por: Libardo Gómez Sánchez – libardogomez@gmail.com

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