Regias con afro y sin disfraz

Entre Miss Universo y una visita al peluquero que dejó mucho que desear, terminé preguntándome por la belleza.

Un tema light sólo en apariencia, porque cada vez que usted dice que una persona es churra, linda o está buena y que por el contrario otra es “un gurre” (¡horrible expresión, por cierto!), está legitimando jerarquías sociales y relaciones de poder, de manera sutil pero no por eso menos perversa.

¿Cómo así? Mejor hablemos con ejemplos… como el popular meme del programa de Televisa, “Casos de la Vida Real”: acompáñenme a ver esta triste historia.

Ayer al mediodía me fui a cortar el pelo con una muy buena amiga, con quien por cierto me confunden todo el tiempo, queríamos “darnos otro aire” y de paso lograr vernos un poquito menos gemelas. Yo la convencí de que fuéramos a cierta peluquería de la ciudad (no revelaré cual) porque, citando mis propias palabras, “en serio él es el mejor, te va a encantar”.

Dicho y hecho… nos fuimos. Estando allá resultó que alguna de las dos tendría que hacerse capul o flequillo para que no pareciéramos fotocopias y, aplicando el “qué hijuemadre, hágale”, yo me ofrecí. Al final del “tijera va y tijera viene”, este mago del corte y gurú de la belleza femenina me dice: ¿te lo vas a secar? Yo le dije que no, que sin cepillado, pero mi amiga con sus cejas levantadas y haciendo alusión un evento que teníamos en la noche, me convenció. Resultado final: terminé con un blower (léase, voluminoso copete), que me hizo sentir como sacada de una serie de los 80´s.

Pero eso no fue lo realmente desafortunado, inmediatamente después “el dueño del chuzo” le ordenó a su ayudante (porque ¡OJO! Incluso cuando los hombres asumen roles tradicionalmente asociados a lo femenino como cortar pelo, cocinar o coser, tienen privilegios.

Ellos son los estilistas, los chefs y los diseñadores, mientras que las mujeres somos las peluqueras, las cocineras o las modistas) que me diera “una retocadita”, es decir que me maquillara. Apague y vámonos.

Como dice Andrés López “no hubo poder humano”, ni hubo “no, gracias, muy amable” que valiera… la señora empezó a borrar/suavizar/estilizar/iluminar todos mis rasgos con capas de base y polvos, y yo entre tanto, con cara de que-alguien-me-ayude, le decía “hazme algo sutil, por favor, suavecito, que casi ni se note”.

Pues no señores… quedé irreconocible, no era yo la que se miraba en ese espejo, y a pesar de querer salir corriendo al primer lavamanos que encontrara, a mi amiga aún la estaban “arreglando”. ¡Qué tal, como si estuviéramos dañadas!

En todo caso, mientras caminaba por el salón de belleza, me dice la mente brillante y creativa detrás de mi transformación, el actor intelectual de ese casi disfraz: “estás regia, mi amor”. Acto seguido, empieza a hablar con otra clienta de las preguntas que le hicieron a la Señorita Colombia en Miss Universo: “es que la querían rajar”, “ay, pero ella contestó bien”, “eso ganó la otra porque era más completa”… mejor dicho ¿en qué universo paralelo me había metido?, ¿por qué estamos hablando de Miss Universo?, ¿en qué planeta verme completamente diferente a quien soy es estar regia? Como dicen mis amigas, todo mal.

Cuando por fin pagamos y huimos camino a un lavamanos cercano, relacioné mi experiencia con el meme que alguna “mente brillante” le sacó a la Señorita Jaimaica (a propósito de Miss Universo) y a su imponente afro, lucido con orgullo sin trenzar, ni planchar o alizar. El meme decía “¿Si gana Jaimaica, ¿cómo van a hacer para ponerle la corona?” no joda ¿en serio? ¿así o más racista? Apenas nos recuperamos del insulto del futbolista Edwin Cardona a los jugadores de la selección Corea, donde por pura rabonada hizo el gesto de rasgarse los ojos ¿y ahora esto?

¡Ese afro era hermoso y tremendamente poderoso! Claro… Miss Universo como todos los reinados es macabro, 90 mujeres paradas como maniquíes esperando a que las califiquen. Estamos de acuerdo en que reproduce totalmente la idea de “mujer-objeto”, pero aún así, ver ese cabello natural abriéndose paso en el escenario ante millones de espectadores (porque eso no lo ve poquita gente) fue emocionante. Muy a lo “black is beautiful”, una consigna radical de los movimientos del Black Power (Poder Negro) en Estados Unidos y enormemente influenciado por feministas negras como la maravillosa Angela Davis.

Afortunadamente, como desde la creatividad se puede callar a más de uno/a, no se hizo esperar en Facebook un video titulado #MiAfroEsMiCorona, donde muchas mujeres negras se ponían coronas encima de su cabello crespo, una bofetada al racismo y a los cánones/estándares/ideales de belleza donde sólo lo blanco, lo alto, lo delgado y lo oji-claro (es decir, lo occidental) puede nombrarse bello.

Entonces, para que se queden pensando, la revolución contra los múltiples poderes que nos rodean y nos atraviesan, no sólo se da en las urnas o en la calle, se puede resistir desde el mismo cuerpo, sintiéndonos regias con afro y sin escondernos detrás de kilos de maquillaje: mis poritos no son imperfecciones, #MisPoritosSonBelleza

Por: Claudia M. Álvarez – claudialbaricoque@gmail.com
Twitter: @cmalvarezh

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