Refuerzos que no dieron pie con bola

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carlos-andres-vargas-tamayoEn esta época de cierre del calendario escolar, muchos estudiantes culminaron su año académico con excelentes calificaciones, mientras que otros se rajaron y reprobaron sus estudios.

Lo mismo pasó en Atlético Huila; de los refuerzos que se trajeron para la Liga II-2016, hubo jugadores que obtuvieron las mejores notas, otros no tanto y la mayoría de ellos se rajaron en varios logros, disciplina y convivencia.

Trece jugadores fueron contratados por el Atlético Huila como refuerzos para la liga Aguila II-2016, y llama la atención que antes de terminar el campeonato, 7 han salido del equipo.

El 19 de julio, los dos primeros en emigrar fueron, Boris Polo y William Palacios por indisciplina. Demostraron tener habilidades para ciertas asignaturas, pero su mal compartimento los llevó a la expulsión de la institución.

El 10 de agosto, salieron los jugadores Daniel Londoño y Giovani Ricardo, quienes comprometieron su continuidad en el equipo, tras dar positivo en la prueba de dopaje, practicada después del partido que Huila le ganó a Tulua.

Había gran expectativa en estos dos, todo indica que se salieron de la ruta escolar y quedaron por fuera, esperando la sanción.

La semana del 24 al 30 de octubre de 2016, Brayan Riascos llegó a un acuerdo para rescindir su contrato laboral. Aún recuerdo las palabras de Oswaldo Duran, cuando le pregunté por Brayan Riascos; me dijo que era un gran jugador que venía del Corinthians de Brasil.

La verdad, lo de gran jugador aún está por verse. En Huila, aportó muy poco; solo jugó 98 minutos en 19 partidos. Llego como el más duro de todos los estudiantes, pero al momento de los exámenes no pudo demostrar sus destrezas.

También la semana ante pasada, el volante Harold Romaña, arregló con sus jefes para salir del equipo, en el que solo jugó 8 minutos; fue ante Junior de Barranquilla, el día 7 de septiembre ingreso a los 41 minutos del segundo tiempo.

Romaña Es de esos estudiantes ‘visajosos’ que se las da de mucho café en leche; pretende aprobar sus notas sin el más mínimo esfuerzo. El martes 8 de noviembre, el delantero Jerry Ortiz, se convirtió en el séptimo jugador en dimitir.

Un estudiante con muchos sueños, que habla mucho, pero al momento de exponer lo que sabe se nubla mentalmente. De acuerdo a la información que tengo, los directivos buscan llegar a un arreglo con Nelson Lemus para dar por terminado su vínculo contractual.

Lemus es como el estudiante que por culpa de tanta excusa médica, no pudo asistir a clase y terminó debiendo parciales, trabajos, exámenes, etc. Hasta el momento, de trece contrataciones, siete salieron con más pena que gloria; de los 6 que quedan solo se salvan Miguel Solís y Jhon Lozano.

Los extranjeros Mateo Figoli y Emiliano Méndez aportaron en fuerza de voluntad, pero, no marcaron diferencia como foráneos. Ojalá se pueda negociar la salida con Nelson Lemus y Miguel Murillo, porque en materia futbolística no dieron lo mejor.

De acuerdo a esta cruda realidad, el Atlético Huila se rajó en sus contrataciones; solo dos jugadores consiguieron aprobar el semestre. Nueve se rajaron y dos lograron ser promovidos con matrícula condicional.

Resulta imposible, con tanto estudiante discreto que llegó al Atlético Huila, obtener mención de honor. El pobre rendimiento individual y las bajas calificaciones de la mayoría de los refuerzos, evidencia que el equipo se rajó hasta en el descanso.

Por: Carlos Andrés Vargas Tamayo – @averiguelovarga

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