¿Reactivarnos o resignarnos?

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Ante la relativa tranquilidad que da el aplanamiento de la curva de contagio del Covid-19 en algunas regiones del mundo, y del país, toma fuerza la necesidad imperiosa de “aplacar” también la curva de la incertidumbre económica.

Se habla de “reactivación” económica, término utilizado para nombrar las estrategias que se están definiendo para superar la crisis, algunas de las cuales podrían o no considerarse, de acuerdo al criterio de cada quien, como la “panacea” para el resurgimiento de la economía, o tal vez simplemente, como una lista de “remedios caseros” para no empeorar la situación.

Estas políticas y estrategias, propuestas de buena fe y con el mejor criterio, tienen que ser evaluadas desde el punto de vista de los resultados esperados, para saber si por si solas, aportan en la construcción de los sólidos cimientos sobre los que descansará el renacimiento de nuestra economía.

Alivios financieros, consistentes en la ampliación de los periodos de pagos de las tortuosas deudas actuales, con la expectativa de un futuro promisorio; aplazamiento y exenciones de impuestos; apoyos para el pago de ciertas obligaciones laborales; o normas que liberan al empresario de algunas obligaciones contraídas por arrendamientos; son entre muchas otras, parte de estas llamadas estrategias de reactivación.

De igual forma la aprobación gradual de apertura a varios sectores de la economía; fundamentados en el establecimiento e implementación de protocolos de bioseguridad que garanticen la no expansión de la pandemia; algunos de ellos con restricción de funcionamiento a una capacidad operativa inferior a la que requieren para lograr su punto de equilibrio, hacen parte de las diferentes medidas adoptadas.

Sabemos lo difícil que es para los actuales mandatarios regionales, enfrentar esta realidad imprevista. Es claro que ninguno de sus antecesores vivió una situación similar, o tuvo que definir y aplicar políticas y estrategias en un contexto tan complejo como el actual, y es por eso, que la simple crítica destructiva, desde la barrera, no hace parte de la solución.

Pero si debemos hacernos un cuestionamiento racional: ¿Son las medidas impartidas, verdaderas estrategias de reactivación?, o solo estamos dando soluciones mediatas a una problemática creciente, pero que no garantizan la construcción de los verdaderos pilares de reanimación que necesita la economía.

Las grandes empresas, que han generado durante muchos años riqueza en su entorno, tienen la capacidad jurídica y económica para sobrellevar esta crisis impredecible, y cuentan con innumerables herramientas a su favor, desde el fácil acceso a créditos y recursos, hasta la declaración de quiebra para proteger su patrimonio y reorganizarse; situación totalmente contraria a la de nuestros micro, pequeños y medianos empresarios que tendrán que “resignarse” a aplicar estas medidas de alivio de corto plazo, para subsistir momentáneamente, y dar largas a una agonía, de la que tal vez no sobrevivan.

Se requiere con urgencia de verdaderas mediadas para reavivar la económica, las cuales solo se lograran haciendo un análisis real del contexto actual y vinculando a nuestros pequeños y medianos empresarios en la solución.

El potencial que tienen estos empresarios, de sobrevivir a las crisis, reinventarse, adaptarse a los cambios del mercado y en algunos casos resurgir de las cenizas, no es algo nuevo, es un conocimiento innato, que lo han tenido que aplicar en incontables crisis individuales, a lo largo de su vida empresarial, y que debemos aprovechar para que entre todos podamos construir las estrategias reales, concretas y efectivas, que se requieren para verdaderamente aportar a la reactivación económica de la región.

Por: Hugo Andrés Rivera Collazos
Administrador de Empresas – Universidad Surcolombiana
Especialista en Planificación de Destinos Turísticos – Universitat Oberta de Catalunya

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