¿Quiénes somos para juzgar a los gays?

¿Quiénes somos para juzgar a los gays?

Recientemente dos personas del mismo sexo contrajeron matrimonio civil en Pitalito, convirtiéndose en la primera pareja gay en hacerlo en el Huila, desde que en abril de 2016, la Corte Constitucional dejó en firme estas uniones civiles en Colombia.

El hecho histórico en territorio huilense, por excelencia conservador y con profundas raíces religiosas, coincide con el apoyo que expresó el máximo jerarca de la iglesia católica en el mundo, el papa Francisco, a las uniones en la comunidad LGTB. El pronunciamiento lo hizo el pasado mes de octubre.

Contrario a sus predecesores, Francisco, ordenado Papa en 2013, muestra empatía con esta población, que desde siempre ha sufrido discriminaciones y señalamientos por su condición sexual, como la que está padeciendo en redes sociales la pareja gay en mención que contrajo matrimonio en Valle de Laboyos. Burlas y hasta amenazas hacen parte los ataques.

El Sumo Pontífice ha dicho que “tienen derecho a una familia porque son hijos de Dios”. “Si una persona es gay, busca a Dios, y tiene buena voluntad ¿Quién soy para juzgarlo?”.  Sin embargo, no es que haya dicho que exista posibilidad de uniones o matrimonios católicos entre parejas gays. La intención es se garanticen derechos básicos como heredar, visitar al otro en el hospital, entre otros.

Pese a esta postura doctrinal de uno de los líderes espirituales más relevantes e influyentes en el planeta, y que en más de 30 países en el mundo este legalizado este tipo de uniones, sectores ultra conservadores continúan en franca y sectaria oposición.

En una sociedad, donde la doble moral es la base de la conducta social, vemos historias de homosexuales que se casan (para esconder su real inclinación sexual) con un heterosexual, luego tienen amante de su misma condición, o terminan separándose, dejando niños y hogares fragmentados.

También hay muchos casos de homosexuales que evadiendo el rechazo y señalamiento social optan por la vida religiosa y se refugian en una sotana para esconder su condición. De ahí se desprende la pederastia y homosexualismo en la iglesia católica que tanto la ha desprestigiado.

Son muchas las aristas que tiene el tema, ya que involucra marcados estándares y modelos de comportamiento social, en una sociedad conservadora influenciada por la doble moral, que en la Constitución Política promueve el desarrollo de la libre personalidad y por otro lado condena a quienes se atreven a ejercer este derecho.

No soy quién para juzgar y condenar a quienes en su legítimo derecho deciden unirse en matrimonio con una persona del mismo sexo. Prefiero parejas felices, como los recién casados en Pitalito, que matrimonios aparentemente felices y por conveniencia. Conozco varios.

Por: Fabio Gutiérrez – faguti2008@gmail.com
Twitter: @faguti2010

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