¡Qué papayaso!

¡Qué papayaso!

Dice el viejo refrán “a papaya partida, papaya comida”, eso parece haber ocurrido en estos álgidos momentos de la política nacional con el resonado caso de la ministra Abudinen, con el contrato de Centros Poblados, pues no tiene cómo explicar semejante descuido y actúa como una niña caprichosa en el aula de clases, discursos leídos y  exaltados ánimos para defender su honra, a pesar que desprotegió el derecho fundamental a la educación de miles de niños, faltó ella al principio de libre concurrencia y transparencia en dicha contratación, está como loca justificando unas acciones posteriores al robo del año, o mejor al escándalo de este gobierno, al nuevo agro ingreso seguro.

Ella, debe estar pensando que está atornillada al cargo y ello es cierto, pues proviene de la casa Char, pertenece a Cambio Radical, es amiga del presidente Duque, tiene hambrientos parlamentarios de su partido y de los de gobierno, listos a no votar su moción de censura, su núcleo político tiene poder en la Contraloría, Procuraduría y Fiscalía; es decir, nada malo le puede pasar más allá del debate mediático a cargo de los congresistas de oposición.

Sin embargo, parece que está a horas de quedar desprotegida, algo parecido a lo que le paso al conocido uribito, pues si bien el gobierno no va entregar la cabeza de la más ingenua ministra, la que cuando se posesionó dijo que nada sabía de tecnologías y sin embargo, allí la nombraron, ahora entendemos que para hacer perder dinero público no se requería ser experto en la cartera ministerial.

Veamos que los congresistas lograron su Navidad ad portas de las elecciones, con un gobierno deslegitimado y sin rumbo, un gobierno que se le acabó el tiempo y que no le cumplió al país, un gobierno que a la fecha ha soportado nueve mociones de censura – figura que debe eliminarse-, que están seguros que una moción de censura no es mucho para un servidor público, por lo que mejor será recibir dadivas y votar negativo, pues posiblemente al día siguiente Abudinen habrá presentado su carta de renuncia, Duque la nombrará “codirectora del Banco de la República- el nuevo escampadero-”, y en unos meses estará ella, sola y sin gobierno, defendiéndose solita (por lo menos de un peculado culposo), y el uribismo la habrá  abandonado, pues cargar con ese entuerto en estas épocas es un suicidio.

Lamentamos desde ya, que en el Huila, ninguno de los representantes a la Cámara ni senadores han asomado su voz para criticar tamaño robo al país, han guardado silencio porque ya están llenos de mermelada que no tuvieron en tres años y ahora si, o al menos están esperando a que a última hora se las ofrezcan a cambio del voto a su favor.

No hay uno solo de nuestros congresistas que haya enfrentado este debate nacional, están arrodillados al poder que nunca fue, sí,  ese que poco les dio, pues la mayoría fue para Macías en el Huila y otras cositas para Triana, Cuéllar, Losada, Flora, Andrade, Villalba; el Huila y su gente perdió cuatro años.

No podemos dejar pasar de agache esta situación desleal con los electores, no podemos dejar que nada se diga, tendremos que buscar el cambio de ese prototipo de político que es dicharachero, mentiroso, acomodado, que usa un discurso en el Huila y otro en Bogotá.

Finalmente, señores lectores, una moción de censura es poco o nada para el daño que cada ministro o servidor público causa con sus acciones u omisiones, cuando se roba el erario público o permite que terceros lo hagan, no bastaría su renuncia ni su encarcelamiento, solo será suficiente si los desterramos democráticamente en las urnas y elegimos nuevos pensadores y formuladores del desarrollo humano, basados en un sistema de gobierno ajeno a la corrupción y el clientelismo barato.

Por: Juan Felipe Molano Perdomo – jmolano74@hotmail.com
Twitter: @JuanFelipeMola8





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