¿Qué estamos haciendo mal contra la inseguridad?

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Los de la moto son el nuevo terror en Neiva. Qué susto nos pegamos cuando sentimos que una moto se acerca, y si se moviliza conductor con pasajero peor.

Una lástima porque lo que estoy diciendo suena a estigma, lo sé, y eso que uso moto también, mi papá se moviliza en una de ellas, al igual que mi hermana y buena parte de mi familia, pero desafortunadamente, se convirtió en el medio de transporte ideal para los delincuentes.

Y eso lo saben las autoridades, la mayoría de casos de hurto, fleteo, raponazos, entre otros, se presentan a bordo de una motocicleta. Por eso se les ocurrió que la mejor forma de “combatir” el aumento de la inseguridad era prohibir el parrillero en el centro de la ciudad. Hace dos meses dije en una columna que estaba comprobado que eso no detendría a los delincuentes.

La medida nunca ha funcionado. Los últimos seis alcaldes de Neiva han tomado la misma medida y ninguno ha podido demostrar que los delitos se reducen. Y esta no ha sido la excepción. En lo que lleva la medida, los delitos contra la ciudadanía se han disparado en casi toda la ciudad. Bueno, es mi percepción, pero estoy seguro que también la de la mayoría de los neivanos.

Ahora roban en el norte, en el sur, en el oriente, y en todos los barrios. Los delincuentes patrullan toda la ciudad. A primera hora, roban a los que van de camino al trabajo, al colegio o a la escuela. Luego de eso, roban a los que hablan por teléfono en la calle, y persiguen a los que han retirado plata de los cajeros o los bancos, y atracan establecimientos comerciales.

Luego de la jornada laboral, aprovechan la oscuridad para caerles a los que transitan por zonas poco iluminadas (ellos mismos dañan las lámparas para no ser identificados), y a la madrugada se meten a las casas en las que ven oportunidad de robar. Todo el día roban, en toda la ciudad, y lo peor es que están armados.

Así que el que cree que, restringiendo la circulación de motos con parrillero en el centro, se reduce la inseguridad, está bastante equivocado. Se necesita hacer controles, sí, y permanentes en toda la ciudad, pero no afectando las mayorías. Los delincuentes deben sentir que las autoridades los asechan a ellos y no los ciudadanos sentirnos acorralados por ellos, como ocurre.

Se necesitan puestos de control en todas las latitudes, con efectivos del Ejército, la Policía y los agentes de movilidad, para incautar armas, hacer capturas en flagrancia, reaccionar más rápido a la comisión de delitos y encontrar motos robadas que son utilizadas para cometer nuevos hurtos.

Y aunque estos operativos se han hecho, no se realizan con la constancia necesaria. “Es que no tenemos el personal suficiente”, dirán las autoridades y es cierto, este es un problema reiterativo en todo el país, pero se debe destinar un número de uniformados a esta labor que es permanente, porque es que ya la inseguridad se nos salió de control. A diario en los medios de comunicación, aparece al menos uno o dos videos de robos en distintas zonas. Y esos son los conocidos, porque muchas personas no denuncian, por falta de confianza hacia las autoridades.

Por eso celebro la llegada del Grupo Especial de Operaciones Especiales, que es un comando que le hace frente directo a la delincuencia y el terrorismo. Ya el gobierno pasado lo tuvo un tiempo y los resultados fueron evidentes.
Todo ello suma sin lugar a dudas a combatir de forma directa a quienes hoy nos tienen atemorizados.

Es así como realmente se combate a la inseguridad, no persiguiendo las motos, ni haciendo más comparendos. Ojalá pronto veamos resultados como los que conocimos esta semana, con la captura de más de 11 personas vinculadas con los recientes hechos de extorsión y terrorismo en la ciudad. Delincuencia común que se hacía pasar por disidencias para atemorizar a la ciudadanía y los empresarios.

La Ñapa

Ojo con el fleteo. Está disparado. La semana pasada, además del episodio en el que murió abatido el delincuente que pretendía robar; se presentó otro caso conocido. Un hombre que se movilizaba a la altura del SAIRE de Electrohuila, fue abordado por 4 delincuentes a bordo de dos motocicletas para robarle un dinero que llevaba en el carro.

Las autoridades deberían cortar de raíz este problema, buscando en los bancos a quienes están avisando sobre los retiros, porque no cabe duda qué hay infiltrados; y también, ordenar vigilancia alrededor de cajeros y bancos, pues desde allí empieza la cacería.

Por: Andrés Felipe González
Comunicador Social y Periodista
Especialista en Comunicación Digital
Asesor en Comunicación Política

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