Perdónalos porque no saben lo que dicen

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A propósito de la celebración de la Semana Mayor, donde todos los creyentes estaban llamados a renovar su fe y fortalecer su espiritualidad, llamó mi atención la forma como muchos acudían a las distintas iglesias sin importar estar de pie o caminar en los eventos programados, el caso era asistir y aprovechar el espacio para la reconciliación, el perdón y el amor hacia el prójimo como pregonan los jerarcas de la iglesia.

Reconciliación, perdón, amor, palabras tan bonitas que figuran en el libro más importante para el creyente, La Biblia y que poco se aplica precisamente por algunos representantes de Dios en la tierra, lo digo porque en algunos timanejos sermones, las homilías fueron aprovechadas para lanzar duros cuestionamientos  a quienes participan de otras iglesias distintas a la Católica, señalando a los cristianos convertidos al Evangelios, como grandes pecadores, cuestionando su sentir, su pensamiento, su creencia, mejor dicho, rayando con la misma Constitución Política, donde se concede el derecho a la libertad de culto.

Varias personas expresaron su molestia ante tales afirmaciones, no se puede tratar de equivocados a quienes profesan su profundo amor a Dios en diversas congregaciones, he asistido a muchos cultos cristianos y jamás he escuchado que se cuestionen las creencias de los católicos o que se les trate irregularmente.

Parece que estuviéramos en medio de una “guerra santa”, que atravesáramos por épocas de la inquisición, que no estuviéramos en pleno Siglo XXI y más aún, que la iglesia no contara con el Papa Francisco, quien no ha hecho otra cosa más que manifestar su respeto por todos los hombres y mujeres sin importar su condición.

¿Cómo se logrará la paz si desde los púlpitos católicos se descalifica a quienes se han retirado para encontrar su propia paz en otros lugares? ¿Qué sería primero, el huevo o la gallina?, pregunta difícil, como también lo es el hecho de decir, ¿quién se salvará, el católico o el convertido al evangelio? Recriminar a los demás por su creencia es perder el tiempo, hay mucha gente que aún no recibe a Dios en su corazón, hay mucha ausencia de la iglesia en el desarrollo social de las comunidades; sin embargo, el enfoque es cuestionar, acusar, recriminar, de forma recalcitrante, retrógrada e irrespetuosa.

A muchos los días de reflexión permitió detectar estas fisuras religiosas, no se sabe quién es más fanático religioso, el que pregona a Dios luego de convertirse al Evangelio, o el que no lo acepta pero que al mismo tiempo representa al mismo Dios, porque es uno solo, el patrón es el mismo, los creyentes cristianos no creen en otro más que en Dios, el mismo que es llamado a las celebraciones eucarísticas de la iglesia católica.

Como dijo el propio Jesús… perdónalos porque no saben lo que hacen, yo les digo, perdónalos padre, porque no saben lo que dicen.

Por: Gisela Hurtado Celis – giselahurtadocelis@gmail.com

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