Pelea entre pobres

Pelea entre pobres

Ayer me enviaron un video en donde un humilde ciudadano, adulto mayor, por lo que se puede ver, hacía un análisis de la situación, a su modo, con palabras coloquiales, sin adornos, pero concretas, en las que expresaba lo siguiente: “Aquí en Colombia llaman paro, al pueblo agarrado a palo y a piedra, con el mismo pueblo. Los pobres agarrados con los pobres.

Si el paro es de transportadores, los transportadores bien pobres, peleando con el pueblo bien pobre, afectando a campesinos pobres que no pueden pasar su productos, aumentando así su problema. Los patrulleros de la policía, hijos de familias humildes, por no decir que pobres, se encienden en una lucha sin cuartel, con humildes estudiantes de universidades públicas de familias pobres. Es una pelea de pobres y así no se va a ganar absolutamente nada”.

Qué tristeza que esa sea la realidad y que este señor haga un análisis situacional tan aterrizado y aproximado a lo que está sucediendo.

El año pasado, cuando estábamos en los días más duros de la cuarentena, en instantes en que no se sabía mucho acerca de la pandemia y todos nos mirábamos con temor porque creíamos que todos éramos portadores del virus, siendo una amenaza permanente para los demás.

En los días en que se agotó el papel higiénico, el alcohol, los tapabocas, el vinagre y el límpido; yo escribí un columna de opinión que titulé “En la misma tormenta, pero en distinto barco”, para señalar que todos estábamos afrontando el mismo problema, con los mismos temores, pero en distintos escenarios o contextos, y en condiciones diferentes, y que esto podría alimentar una gran bomba social que podría detonarse ante el encendido de cualquier mecha, y eso es precisamente lo que está sucediendo ahora.

Otro gran amigo me compartió un fragmento de un artículo en el que se dicen cosas reales a las que no se les presta mucha atención y en esta coyuntura, deberían considerarse como un instrumento para redireccionar el rumbo del país. La presentación inicia diciendo: “La cultura es el eje transversal de toda transformación revolucionaria.

Un pueblo sin cultura, solamente podrá aspirar al cemento armado y al último modelo de carro… La honradez, la lealtad y la solidaridad, son lobos esteparios arruinados, a punto de extinguirse”.

Hay algo que me llama la atención y me preocupa, y son las elevadas dosis de desinformación que llueven a través de las redes sociales; canales por los cuales corren opiniones de un lado y del otro, convirtiendo en verdades grandes caudales de mentiras, pero que, por desconocimiento de la realidad, la gente asimila y da por ciertas.

Ayer le decía a una persona que respeto y aprecio, lo siguiente: “no permitamos que la ingenuidad nos enceguezca. Tratemos de observar más allá de lo que el rústico panorama nos enseña. Tal vez, si analizamos el núcleo del problema, podamos pensar, opinar y actuar, de manera diferente, pero con coherencia”.

Por: Hugo Fernando Cabrera – hfco72@gmail.com
Twitter: @Hufercao04



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