Oportunidades Democráticas

Oportunidades Democráticas

La calidad de vida de los moradores de un país, depende especialmente de dos factores: que su economía produzca abundante riqueza y que esta sea equitativamente distribuida, por supuesto hay otros aspectos que terminan involucrados, pero sin los primeros es imposible contemplar la posibilidad de una condición digna para cualquier población.

Cuando escribimos estas líneas, se acerca la hora de cierre de las urnas  para elegir al próximo presidente de Colombia; cualquiera que sea el resultado, si el que gane no contempla dentro de su programa adoptar la postura de un gobierno soberano.

Que confronte las habituales imposiciones a que nos han sometido las potencias y sus instrumentos de dominación, en particular los organismos multilaterales de crédito como el Banco Mundial y el FMI.

Que modifique el papel minusválido del Banco Emisor que en la actualidad únicamente funciona con el fin de controlar la inflación; que revise y modifique los acuerdos comerciales firmados con Estados Unidos y la Unión Europea, que lesionan la producción nacional y el trabajo.

Que ponga coto a las licencias otorgadas a multinacionales, para usufructuar inmensas áreas del territorio nacional mediante la explotación minero energética.

Que suprima la intermediación financiera en la prestación de los servicios de salud, para que sus recursos se destinen a atender a los pacientes y no a engordar los bolsillos de unos pocos; que presupueste recursos suficientes para financiar las instituciones públicas de educación y puedan dar  formación del más alto nivel y se promocione la investigación científica.

Que minimice la corrupción que desangra las arcas del erario público, insuficientes de por sí para  atender adecuadamente las múltiples necesidades de la gente.

Que comprenda que las oportunidades de trabajo y no los subsidios para la supervivencia son el mejor antídoto contra la pobreza; que los subsidios deben enfocarse a apoyar actividades económicas priorizadas, hasta que logren niveles adecuados de competitividad o satisfagan necesidades vitales de los colombianos.

Que es conveniente propiciar acuerdos que silencien los fusiles que han venido asolando porciones del territorio nacional y que han sido pretexto para  criminalizar el ejercicio del reclamo democrático.

Que dar garantías a las minorías excluidas y marginadas y defender el derecho de quienes trabajan a remuneraciones  adecuadas son actos de justicia, no de filantropía, constituyen elementos mínimos sin los cuales es imposible calificar de civilizada a una sociedad.

No podemos desfallecer en el empeño de movilizar a toda la ciudadanía, para que quien gobierne considere estos aspectos en la ejecutoria de su mandato.

Por: Libardo Gómez Sánchez – libardogomez@gmail.com



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