¿Odias a tu ciudad? Yo no

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“El buen manizaleño se nota”. Acción ciudadana por Manizales. “Soy Búcaro” decía otra campaña de cultura ciudadana en Santander. “Bogotá, te doy mi palabra”, “Por amor a Bogotá”, “Dale ritmo a Bogotá” Hubo otra de Transmilenio que anunciaba “Me uno y…” esta inspiraba a cumplir normas y reglas respetando al prójimo y por supuesto a la ciudad.

“Así me gusta Barranquilla” intentaron por el Atlántico. En la capital mundial de la salsa propusieron “Mi Cali soñada” antes y ahora con “Volvamos a mi Cali Bella” encaminada en conjunto desde la gobernación del Cauca y su capital.

No podía faltar por supuesto relevar el aporte de la capital paisa con “Medellín te quiere” que el actual alcalde propone en la ciudad ganadora del premio a la más innovadora del mundo. Hasta en Guarne, pequeño municipio de Antioquia, con un poco más de 50 mil habitantes, tienen una campaña organizada por su alcalde. Hace más de un mandato Lara lo intentó con algo menor denominado jornadas de “Ama tu ciudad” aquí en Neiva.

Son intentos tanto de ciudades como de muchas veces de organizaciones no gubernamentales que se involucran y colaboran en distintas partes del planeta. Llevo 11 años en Colombia y no he visto muchos intentos desde los gobiernos nacionales, no sé si será por la clara regionalización del país y la feroz división territorial que marcan las montañas en el centro, pero debería existir una fuerte campaña de prevención y cultura al menos en las reglas más generales de convivencia colombiana y sobre todo un gobierno que se hace llamar en cada centímetro que puede, “Potencia mundial de la Vida” y viendo tantas muertes y accidentes evitables no le está funcionando la frase.

Hay muchos intentos que sí funcionan localmente de creación de campañas de cultura ciudadana para persuadir a las personas sobre cómo mejorar el ambiente, la limpieza, la convivencia de un territorio. No suelen ser muy originales y creativas, la mayoría tratan de ser simpáticas y simples.

Muchas tienen como vanguardia el dedo pulgar de una mano haciendo el “ok”, eso sí, la finalidad es concreta, bien intencionada y muy productiva: buscan siempre que el ciudadano se comprometa a cuidar la ciudad, respetar a los otros habitantes y a los visitantes. Pero la idiosincrasia y cultura de cada lugar hacen al final que sean más o menos exitosas. Nos cuesta mucho cambiar malos hábitos en Latinoamérica.

Dicen los que saben que justamente, los malos hábitos son más difíciles de erradicar que los buenos. Si tenés conciencia que algunas malas costumbres pueden hasta matar: ¿Por qué los seguís haciendo? Puede ser tarde y complicarte la vida.

Decís que sos ecologista ¿pero no te importa derrochar litros y litros de agua innecesariamente con el pretexto que sea? ¿Te ponés serio y cara de preocupación cuando hablan del cambio climático y el calor récord por estos días en estas latitudes, pero usas plásticos en exceso y lo arrojas en cualquier sitio? En las charlas con amigos criticás enfáticamente a los que incumplen las normas de tránsito pero ¿en cuánto podés buscas el bolsillo para comprar la voluntad del agente de tránsito?

Debemos todos colaborar desde cada posición. Hacer que la comunicación sea viral y masiva para que cualquier implementación sea gracias a la convicción de todos y no al pensamiento de una administración solamente.

“El opita unido, jamás será vencido” podemos con esperanza y muchas expectativas recrear la letra de la canción chilena creada a principios de los ´70 por el músico Sergio Ortega y usada en todo el continente para defender los derechos en los peores momentos de la historia.

Alguien que inspiró mucho en el tema es Antanas Mockus el ex alcalde de Bogotá, ex candidato a la presidencia, ex senador y siempre mostró un interés y una creatividad superior al resto en estos temas. Es bueno escucharlo que hay mucha literatura acerca de sus fantásticas ideas y hasta conferencias al respecto en Youtube.

Quiero insistir con que es imprescindible lograr que esto se convierta en una cuestión transgeneracional y no quede en algo aislado de una alcaldía. Y el gran defecto de las campañas son las subjetividades y egos, nadie se las sabe todas y tienen siempre que ver con el estado de ánimo de la población. Ningún mandatario se las sabe todas, ni sabrá cómo dar en la tecla si no se deja ayudar por todos los que tengan deseo de colaborar.

¿De qué serviría contratar expertos de marketing si no obtenemos los resultados deseados? Lo bueno siempre son los resultados, más allá de si la frase me gusta o no, que pasa a ser menos importante y subjetivo. La búsqueda de que la denominación de una campaña llame la atención e impacte, es muy importante eso sí, ya que hará que se comente y difunda entre los ciudadanos. Pero no es lo único a tener en cuenta.

“Yo participo por mi ciudad” es una idea encabezada durante los últimos años por el entonces concejal y hoy actual alcalde de Neiva German Casagua con su grupo Acciones por Neiva y recuperaron espacios que hasta hoy se ven mucho mejor. Espero que esta nueva administración con creatividad y la colaboración de los privados pueda continuar con estrategias similares o mejores.

Todo inicia en cada opita que me lee y en cada ciudadano al que le lleguen estas líneas. Es un humilde llamado de un argentino enamorado de Neiva que quiere colaborar a que cuidemos más y mucho mejor a la ciudad donde diariamente vivimos cada una de nuestras experiencias vitales.  Por eso, si te enteras de alguna campaña que busque mejorar la cultura ciudadana de Neiva, intentá no salir de una a criticar (que es lo más impulsivo y fácil), buscá colaborar y empoderarla para que entre todos pronto podamos mejorar el clima de la ciudad que tanta falta le hace. Del odio al amor hay una sola acción ciudadana. ¡Neiva la espera!

Por: Caly Monteverdi 
Twitter @Calytoxxx

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