Mitos anticorrupción

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Muchísimas cosas para analizar y sobre, todo, muchos mitos para derrumbar acerca de la Consulta Anticorrupción que ayer votamos 11´672.000 personas en todo el país.

Primero. La mayoría de quienes votamos ayer, lo hicimos de manera libre, autónoma, sin pensar a quién podría beneficiar o afectar políticamente, sin importarnos quién promovía la consulta. Así como lo hicimos en el año 2003, cuando el entonces presidente Álvaro Uribe promovió un Referendo Anticorrupción. Lo que muchos olvidan es que ese Referendo fue atacado rabiosamente por toda la izquierda, por todos los sindicatos y por todos los opositores de Uribe, y lograron derrotarlo por apenas 1 punto porcentual.

Eran 15 preguntas para combatir fenómenos de corrupción y reducir gastos del Estado y solo se aprobó una pregunta. Pues muchos de esos mismos que rabiosamente atacaron el Referendo Anticorrupción de 2003 fueron los que promovieron fuertemente la Consulta Anticorrupción; y Uribe, que impulsaba su Referendo, se convirtió ahora en opositor de esta consulta, lo cual demuestra que la coherencia política no existe, ni en la derecha ni en la izquierda ni en el centro. Estos políticos, casi todos, defienden o atacan según sus particulares conveniencias, y no según lo que interese al país.

Segundo. La Consulta de ayer tuvo unos promotores quienes, por supuesto, tienen derecho a reclamar su victoria particular. Las señoras Claudia López y Angélica Lozano pueden celebrar con todo mérito pero, ojo, la consulta no tiene dueños más que los mismos 11´762 mil que votamos. Y que no se engañen ellas ni los oportunistas para subirse a este bus anticorrupción que es de todos, incluyendo a quienes no votaron, pues la democracia nuestra nos da el derecho de votar o no votar.

Tercero. Los agudos “analistas” salen con el cuento de que a Consulta no ganó en las regiones con más corrupción. Eso es simplista y falso. Ganó en Bogotá que fue saqueada por gobiernos de izquierda como el de Samuel Moreno y el de Gustavo Petro, ganó en el Huila donde no salimos del asombro por el mega escándalo del Concejo de Neiva o por los casos de corrupción y crimen en Garzón y Pitalito; ganó en el Casanare donde las montañas de dinero de las regalías se las robaron o las desperdiciaron. Y en todo caso, cualquier voto donde la consulta no pasó el umbral, también suma como una expresión válida de los colombianos.

Cuarto. El Huila salió a votar y pasó el umbral. ¿Dejó de ser uribista el Huila? No creo, sigue siendo mayoritariamente uribista pero la gente asoció la consulta con un deseo ciudadano contra la corrupción, venga de donde venga, y eso es un excelente mensaje porque hubo 280 mil huilenses que fueron a las urnas a voluntad, sin presiones. Y caso particular el municipio de Isnos, que tiene el único Alcalde del Centro Democrático, donde hubo el mayor porcentajes de votos para la consulta, por encima del 40 por ciento.

Y quinto. Voté la consulta pero sigo creyendo que los 7 puntos no estaban bien redactados, ni jurídica ni gramaticalmente, y aún si hubiese sido aprobada, tendrá el mismo efecto que al no haber sido aprobada. El efecto es meramente político, es un mandato ciudadano pero esos 7 puntos, de haber sido aprobados, no se convertían automáticamente ni en leyes ni en reformas constitucionales. Eso nunca se lo dijeron a los colombianos. Una consulta popular, según la Constitución y las leyes, no crea leyes ni menos reforma la Constitución.

Por supuesto ni el Gobierno ni el Congreso podrán dejar de hacer caso a estos 11´672 mil votos; recordemos que en el año 1991 hicimos una nueva Constitución Política con menos de 3 millones de votos, que nunca fueron contados, con la llamada Séptima Papeleta.

En resumen, los votos de ayer son un mandato anticorrupción. Y así deberán hacerlo nuestros poderes públicos. Es su obligación política, pero el debate apenas empieza.

Por: Melquisedec Torres Ortíz
Twitter: @Melquisedec70 –
chillurco1970@yahoo.com

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