¡Mil y mil gracias profes!

¡Mil y mil gracias profes!

Estoy terminando semestre en la Universidad Surcolombiana en el programa de Derecho de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas y no hay nada que me haga más feliz que las manifestaciones de cariño y aprecio de los estudiantes que se resumen en un sincero ¡Gracias profe! Se le ensancha a uno el corazón de saber que de uno y otro modo, en medio de tanta penuria, adversidad y dificultades del país se ha puesto un grano de arena para que estas generaciones que estamos formando puedan dar el salto necesario para recuperar la esperanza y crecer en un  país libre de corrupción, pobreza, inequidad, sin enfermedades prevenibles que se vuelven fatales por falta de un sistema de salud pública fuerte, por la violencia y la discriminación que sumadas nos ponen en una crítica situación, que como lo demuestran las experiencias internacionales (Corea, China y Japón) tenemos que hacerle frente con educación.

La pandemia ha traído varios retos y uno de ellos tienen que ver con la educación en medio de la precariedad del sistema público educativo, soy testigo del gran esfuerzo que hoy realizan nuestros maestros por hacer llegar el conocimiento a sus estudiantes y como las barreras de acceso a internet, la disponibilidad de equipos de cómputo han hondado las brechas sociales y la desigualdad en nuestro país, pero como siempre nuestros verdaderos héroes se las han tenido que ingeniar y trabajar 24/7 para que nuestros niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos no decline en su intento por estudiar, he visto a docentes montarse en su moto en medio de la lluvia y caminar caminos agrestes y escarpados para entregar sus guías de trabajo o para incluso realizar asesorías personalizadas, que se convierte en lágrimas en cada carcajada, como diría Jaime Garzón, pues tener que ver la cruda realidad de la pandemia, la desolación, la inexistente seguridad alimentaria, las bajas condiciones de la vivienda y la ausencia incluso de los padres, se constituyen en fuertes razones para entender lo complejo que resulta educar ante la ausencia de condiciones mínimas para garantizar este proceso.

Resulta bastante doloroso e indignante que a quienes les debemos que hoy la crisis no sea peor, se les juzgue desde orillas facilistas, que prejuzga con sesgos ideológicos y de discursos gubernamentales sin fundamento que priorizan la guerra, que promueven la corrupción, que saquean el tesoro público y que son en parte responsables de que la pandemia este como esté y que se pesque en rio revuelto, culpando a los de menos, por la difícil situación social, económica y política en la que estamos. ¿Cómo quieren que vuelvan a clases si ni siquiera han sido vacunados la totalidad de los docentes y no se encuentran garantizadas las condiciones de salubridad de los niños? ¿Cómo regresar a clases en el tercer pico de la pandemia?

A los profes, los animo a seguir en ese indeclinable propósito de mejorar nuestro país pues cada niño, joven, adulto educado por ustedes, es un actor menos en la guerra, es un ser humano mejor que educado en la tolerancia, en valorar la educación como verdadero motor de transformación social que se constituye en un baluarte de la democracia y en una garantía de no seguir repitiendo estos 100 años de soledad a los que nos condenan los que han capturado el Estado para su propio beneficio, burlándose en nuestra cara y repitiendo frase como que Colombia es la democracia más estable de Latinoamérica, o que la culpa de nuestras desgracias es la izquierda Castro chavista.

Maestros, cada esfuerzo que realizan se constituyen en la gasolina que requiere este motor de desarrollo, cada palabra, frase, problema, tarea, consejo y apoyo, a sus alumnos es el elemento más revolucionario que pueden aportar a superar nuestros males sociales para que aprendamos a valorar que estamos y vivimos en un tesoro que ha soportado el asalto de lo más ruin de la sociedad, pero que resilientes, vamos a poder pasar la página para conquistar todos, una democracia justa, equitativa, prospera basada en la ciencia, la innovación y al tecnología necesaria para que en Colombia florezcan los sueños de todos. Por ello y copiando el ejemplo de mis estudiantes quiero elevar a todos los maestros del sistema público educativo de nuestro país un ¡MIL Y MIL GRACIAS PROFES!

 

Por: Alfredo Vargas Ortíz [1] alfredo.vargas@usco.edu.co
Twitter: @Alfredovargaso

[1] PhD, MD, Universidad Nacional de Colombia, Abogado U. Surcolombiana, Docente de Planta USCO, Director grupo de Investigación Derecho Internacional y paz. Director Ejecutivo Centro de Estudios Internacionales World`S Key www.worldskey.com.  E-mail alfredo.vargas@usco.edu.co, Twitter @Alfredovargaso.



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