Que levante la mano el que no quiera que los desfiles de San Pedro se puedan ver tranquilamente y sin pagar un peso. Creo que nadie se opone a esta idea. Hace unos 15 años, era normal que esto sucediera. La gente llegaba con tiempo a esperar que pasara el desfile, en familia, llevaba sus sillas y cogía una buena ubicación.
Pero a la medida que llegaban más y más visitantes al festival, había más aglomeraciones, aumentó la inseguridad, empezaron a presentarse más riñas; y de ahí nació la necesidad de implementar palcos, como zonas exclusivas para que quienes pudieran, pagaran por un espacio más cómodo y seguro, para ver los desfiles.
Sin embargo, de tener 20 o 30 por una temporada, pasamos a tener más de 50. Incluso la Administración Municipal actual dice que el año pasado fueron 70, lo que llevó desde luego, a reducir los espacios gratuitos para la gente.
De ahí que el alcalde German Casagua, decidiera reducir el número de palcos este año en la ruta de los desfiles del Festival del Bambuco en San Pedro y San Juan en Neiva, a solo 24. Una medida aplaudida por muchos, pero que también ha sido cuestionada por otros, porque generará un impacto directo en el valor a pagar por el acceso a estos espacios. Pero ya hablaremos de ellos.
Lo cierto es que los ciudadanos de a pie, podrán disfrutar de los desfiles de forma gratuita. El habilitar menos espacios para los palcos permitiría que más personas puedan ver sin restricciones, en la Avenida Circunvalar, estos eventos importantes.
Esto desde luego es un gran avance, en lo que muchos han llamado, la desprivatización de las fiestas. Hace 20 años, los desfiles, los conciertos, y las coronaciones eran totalmente gratuitas. Y aunque hoy, en gran parte lo siguen siendo, la gente siente que cuando se cobra por ingresar a un palco, o a un concierto en el marco del festival, se pierde la popularidad de las mismas. Ya no se hacen tablados, no se llega con orquestas a los barrios y se ha perdido toda una tradición, que hacía que la gente sintiera las fiestas como propias.
Por eso es aplaudible que se haya reducido el número de palcos y que más gente pueda ver los desfiles sin ninguna restricción. Sin embargo, esta decisión implica dos desafíos mayores. Por un lado, garantizar que esos espacios que se van a liberar de los palcos, no sean usados por quienes los ocupan con sillas para alquilar.
El alcalde ha dicho que tendrá 100 controladores de espacio público para evitar esta situación. Ojalá se realice un efectivo control, porque de lo contrario habrá sido un esfuerzo en vano.
El otro desafío es la seguridad. Para nadie es un secreto que muchas personas prefieren los palcos, porque tienen seguridad privada y no se exponen al cosquielleo y tantas otras modalidades de robo qué hay para estas fechas.
El reducir los palcos y abrir los espacios para la gente, implicará mayores aglomeraciones y por ende, mayor exposición a los delincuentes. Por esta razón la tarea ahora será mayor para la Administración, porque deberá garantizar la seguridad, no sólo en los barrios donde siguen llegando los delincuentes; sino además en los lugares donde se desarrollan eventos del festival. Por fortuna llegan 1.000 uniformados más a la ciudad para estas festividades, y tendrá de alguna forma, más dientes la Administración para actuar y blindar a propios y visitantes.
Y es que de garantizar la seguridad, no sólo dependerá que la gente se sienta tranquila y conforme con las medidas tomadas, sino que además, aquellos que vienen a disfrutar de nuestras fiestas, turistas, familiares y visitantes, regresen o recomienden nuestras festividades a otras personas. Así que sin duda será un gran desafío el que tendrán que asumir este año.
Por otro lado, valoro la forma como se llevó a cabo el proceso de adjudicación de los espacios públicos. Fue un proceso abierto, que se transmitió en vivo, y permitió a los interesados y a los ciudadanos del común participar del mismo. Hubo una verdadera subasta que garantizó la adjudicación de 24 palcos, 90 espacios de 3×3 para venta de licor y 23 de 2×2.
De esta manera se garantizaron ingresos para el Municipio, pero también, que haya habido democratización en el acceso a estos espacios, que serán explotados con fines comerciales. Pero, además la puja en la subasta, permitió que se pagara este año más plata por los espacios que el anterior.
No obstante, al pagarse más y existir menos espacios, generará en términos de mercado una sobre-demanda, es decir, habrá una mayor demanda de este servicio, ante una menor oferta, lo que disparará los precios para acceder a estos espacios, además porque es la única forma que un empresario tendrá para recuperar la inversión que, con sonido, luces, montaje, seguridad y surtido, puede llegar a superar los 100 millones de pesos.
La gran mayoría de los ciudadanos decidirán no acceder a estos precios, pero otros con mayor capacidad económica lo harán, por comodidad y sobre todo por seguridad.
De ahí que entiendo uno la decisión que había tomado la Administración Municipal anterior de aumentar el número de estos escenarios sobre la calle, para abaratar costos. Es decir, al aumentar los espacios, hubo mayor oferta para dicha demanda y esto llevó a bajar el valor de las entradas. Ya el mercado y los precios, no dependía de unos pocos, y se redujeron las tarifas por existir mayor competencia. No obstante, en contraste, bajó el valor pagado al Municipio por los empresarios, pues al haber mayor oferta, no había necesidad de una mayor puja.
Así que la línea que separa la decisión tomada por el alcalde Casagua y la forma como la manejó su antecesor Gorky Muñoz, es muy delgada, y casi que al final, termina siendo determinada por factores externos como la seguridad, el control de los espacios públicos y el mismo mercado alrededor de la venta de manillas para acceder a estos escenarios. Sin duda alguna un tema de oferta y demanda, que es al final, por el que se mueve la economía local durante estas festividades.
La Ñapa
No quisiera estar en los zapatos del empresario que ofertó 30 millones de pesos por uno de los espacios para su palco. La verdad no me quiero imaginar la angustia que desde ya debe sentir para recuperar la inversión que como dije, supera los 100 millones. Afortunadamente hay Copa América y Eurocopa a la vez que el San Pedro, y podría, con estrategias de mercadeo, utilizar esas fechas para meter más gente. Ojalá la logre.
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Por: Andrés Felipe González Díaz
Comunicador Social y Periodista
Especialista en Comunicación Digital
Asesor en Comunicación Política



