Los empresarios y Petro

Los empresarios y Petro

“Gran pacto por la riqueza productiva”

En un pequeño café del municipio de Pitalito, al sur del Huila, este fin de semana tuve un encuentro fantástico con un grupo de señores y señoras, quienes eran personas entre los 22 y 75 años de edad, una oportunidad única y dispuesta por obra y gracia de Dios.

Allí, en medio de risas y serias reflexiones sobre la vida, la familia y como siempre el futuro de nuestro país, cada quien opinaba desde su actividad, profesión y oficio, y pude constatar que habían entre nosotros, una humilde campesina, al lado suyo su esposo, con quien han convivido por más de 60 años, dedicados desde que asomó en sus miradas el amor, a labrar la tierra y allí, no solo cosechar el grano de café entre otros alimentos, sino también a cosechar el mejor fruto de sus vidas, tres hijos, a quienes les enseñaron el duro oficio del campo, les inculcaron valores, pero nada fue suficiente para retenerlos y que continuarán, con el legado de mantener la finca y algún día ser pequeños empresarios.

También estaba don Pedro Nel Cachaya, hijo de reconocidos constructores, pero que la vida lo premió siendo un prestante Ingeniero de Petróleos y hoy en la cima de su carrera, con buen patrimonio, pero convencido que esa actividad esta llegando a su fin, no por la falta de dicho hidrocarburo, sino, porque entiende que la vida es corta y la estamos acabando, a cambio de recursos económicos.

De igual forma participó el joven economista Darío Perdomo, de apenas 22 años de edad, pero con un impulso por comerse el mundo y hacer realidad sus sueños, y les confieso, era del que menos esperaba, del que más temor me daba escuchar su visión de país, de cambio y de progreso, pero mientras hablaba él, yo apretaba mis dientes, pero pude soltar dicha presión cuando dijo con serenidad y contundencia, que era la hora de un cambio inmediato para salvarnos a nosotros mismos, de convertirnos en una sociedad más justa, que debía existir un líder que convocara un Gran Pacto Empresarial, que nos permitiera agruparnos por sectores y salir en busca de las empresas del Estado que hoy siendo productivas van a ser vendidas para financiar el presupuesto nacional, y que siempre estarán inversionistas foráneos pujando por ellas, cuando podrían socializarse dichas acciones y vendidas a sus propios usuarios.

Me puso varios ejemplos, empezando por decir que el Huila con dos Hidroeléctricas y pagamos la energía más costosa del país, tenemos Electrohuila cuyo mayor accionista es el Estado con un 83,051% a cargo del Ministerio de Minas, el Departamento del Huila con un 9.45%, Infihuila 5.031%, de los 37 Municipios solo 31 son accionistas, que cada uno no llega al 0.01% para un total del 2.243% (están por fuera Santamaria, Elías, Algeciras, Isnos, Nátaga, Palestina), Empresas Públicas de Neiva 0.225%, y una  junta directiva con cinco miembros de los cuales cuatro son del Gobierno Nacional, dos por el Ministerio de Hacienda y dos por el Ministerio de Minas, y  el Gobernador del Huila, cuyo suplente es uno de los alcaldes accionistas.

Preguntaba entonces el joven que si éramos capaces de hacer un gran pacto entre los empresarios huilenses, los ciudadanos, todos los municipios del Huila y con una mayor participación, las empresas de economía mixta del Huila, y hacer una oferta y quedarnos con esa gran empresa y así entre otras mejorar el servicio y mermar costos de la energía en nuestros hogares.

También hizo un esbozo de por qué no convocar a todos los ingenieros de petróleos del país y en especial huilenses para que asumiéramos el reto de crear una refinería en nuestro Departamento, pues hemos cargado con el costo de la explotación, pero solo nos quedan los daños y no las compensaciones, cuando entre otras virtudes, es tener una gran facultad de ingeniería de petróleos en la USCO y yacimientos en la ciudad de Neiva.

Estas propuestas me impactaron tanto que me comprometí de corazón desde esta columna enviar el mensaje a los huilenses y solo a un candidato Presidencial actual, a quien podría yo sugerirle que propusiera en su agenda de campaña y de gobierno – Un Gran Pacto con el Empresariado Colombiano-, concebido desde las asociaciones campesinas, sector cooperativo, gremios de la producción, asociaciones de colegios y universidades privadas, sector turístico y hotelero, y aquí quedan por fuera los empresarios bancarios, de las pensiones, sector salud, pues todas esas actividades propias del resorte del Estado, fueron entregadas a particulares y por ende en si es un negocio y los negocios se hacen para ganar y aquí en Colombia para eso son, y para pisotear al ciudadano (todo lo que se privatiza o terceriza es un negocio), o si no, díganme si no es cierto que para ir al médico debe usted hacer espera y larga, para pasar a un especialista de la medicina otro tanto, para que le ordenen un examen de alta complejidad o medicamentos de alta calidad, hay que recurrir a tutelas, o si no las hay se enferma el paciente  agravándose o en el peor de los casos muriendo.

Díganme si hoy para pensionarse se ajustan más los requisitos y la edad, como si ese dinero no fuera de nuestros propios ahorros para nuestra vejez, ese dinero no es del Estado ni de los fondos privados; si para tener dinero e iniciar un trabajo o proyecto productivo se requiere un préstamo, el cual siempre ahoga al deudor y se paga más del 35% de interés por lo prestado, lo que hace que iniciar un proyecto por pequeño que sea es nacer moribundo y con altas probabilidades de fracasar en el intento.

Atiné diciendo a mis contertulios, que extendería dicha sugerencia al senador Gustavo Bolívar y al candidato de la Colombia Humana, únicos que podrían llevar a la discusión siquiera de esta propuesta, pues el país se apresta a elegir su nuevo Congreso de Colombia, y debemos como mínimo relevar un 70% de su composición histórica, donde están muy cómodos a quienes hemos ayudado a elegir y nosotros igual de jodidos.

Por: Juan Felipe Molano Perdomo – jmolano74@hotmail.com
Twitter: @JuanFelipeMola8



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