Los cuatro acuerdos de la sabiduría Tolteca

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Hugo Fernando Cabrera OchoaSiempre he sostenido que el mejor regalo de Dios para uno es la familia, en esta se encuentra el primer calor humano al nacer y se recibe de la misma, el amor al comienzo de la vida. Nuestros padres entregan lo mejor de sí, en las condiciones propias de cada uno de ellos, para conducirlo a uno a estados de mejor calidad en la existencia y hacen hasta lo imposible por trazarnos un camino por el cual desplazarnos y alcanzar las metas de realización personal.

También he asegurado, como lo he tratado en otros escritos como este, que no somos producto terminado y que cada día debemos esforzarnos por identificar los ajustes que debemos darle a nuestro actuar y/o proceder para ser mejores personas y así mismo poder avanzar por aquella vía señalada por nuestros padres o mentores, o por el sendero que se despeja a nuestro andar.

Por lo primero y lo segundo es que llegó a mis manos un interesante libro escrito por un hombre de origen mexicano llamado Miguel Ruíz. El texto es corto en número de hojas pero sumamente  extenso en sabiduría y se constituye en un documento que deberíamos leer los seres humanos para lograr alcanzar mejores estándares en nuestra calidad como personas, mirándonos a nosotros mismos y teniendo en cuenta a nuestros semejantes, sin dejar a un lado nuestro valioso interés de ser cada día mejores.

Algo importante que debemos entender siempre es que nacemos para ser personas de bien pues como hijos de Dios somos puro amor y luz, lo que sucede es que en ocasiones aparecen cortinas de humo que nos confunden y no nos permiten vernos con claridad, ni observar con nitidez el mundo que nos rodea.

Surgen así cuatro acuerdos que debemos firmar como compromiso con nosotros mismos, los cuales nos conducen a estados de felicidad real.

El primero de ellos se titula “Sé impecable con tus palabras”. Estas cinco palabras forman una frase que parece carecer de importancia pero es realmente una oración que contiene profundo contenido, pues con la palabra podemos construir o destruir, ensalzar o hundir, crear o acabar, formar o devastar.

El segundo acuerdo se denomina “No te tomes nada personalmente”. Cuán importante es estar seguro de lo que sentimos, somos, queremos y hacia dónde vamos, pues cuando no tenemos esa claridad, somos víctimas de aquellas personas que nos critican negativamente y pretenden tirar al suelo nuestros sueños, anhelos, ilusiones, objetivos y metas por alcanzar. Así mismo, debemos entender que respetar los mismos sueños y planes de nuestro semejantes, es de sumo valor e importancia.

El tercer acuerdo lo intitula el autor con la frase “No hagas suposiciones”. Es un tema bien importante entenderlo, pues generalmente imaginamos cosas que generalmente no obedecen a la realidad, las pronunciamos como si fueran reales y las convertimos en una verdad, generalmente negativa que destruye en lugar de edificar. Por ello es fundamental no generar juicios a priori, ni juzgar sin conocer verdaderamente la realidad.

El cuarto y último acuerdo de este libro lo determina el escritor con el título “Haz siempre lo máximo que puedas”. Lo máximo que puedas para cumplir los tres primeros acuerdos y para buscar la realización personal en medio del éxito propio sin afectar a los demás, logrando la felicidad propia y la felicidad de quienes nos rodean.

Cierro esta columna parafraseando al autor: “No hay razón para sufrir. La única razón por la que sufres es porque así tú lo exiges. Si observas tu vida encontrarás muchas excusas para sufrir, pero ninguna razón válida. Lo mismo es aplicable a la felicidad. La única razón por la que eres feliz, es porque tú decides ser feliz. La felicidad es una elección, como también lo es el sufrimiento”.

Gracias Pao por este valioso libro que he leído detenidamente para extraer de él, el mayor provecho posible, con la determinación férrea de ser feliz.

Por: Hugo Fernando Cabrera Ochoa – hfco72@gmail.com

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