Las esquivas alianzas

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La coyuntura política que se vive en la Colombia de hoy no tiene una situación similar en su pasado y si la ciudadanía no tiene la capacidad de comprenderla a plenitud, podría perderse esta oportunidad de cambiar las cosas, que no será la única, pero que de no aprovecharla podría significarnos continuar en el camino de la pobreza, la injusticia y el menoscabo como Nación por mucho tiempo más.

Hace un año la dirigencia de Alianza Verde, el Polo Democrático y Compromiso Ciudadano, decidieron reunirse, para explorar la posibilidad de concretar un acuerdo que les permitiera juntar esfuerzos y buscar un mejor futuro para Colombia.

Coincidían en su hastío por la manera como la corrupción se ha tomado las tres ramas del poder público en connivencia con el sector privado; la engañosa polarización a que han conducido al país alrededor del sí y el no, como si el conflicto fuera el único problema que nos aquejara, mientras se nos desmorona la economía producto de equivocadas decisiones de política y la quiebra afecta el derecho de la gente a disponer de trabajo e ingresos, gozar de salud, educación de calidad y a una vida decente.

El proceso de las conversaciones contemplaba tres elementos: un programa que corrija el rumbo y de solución a los principales reclamos de los ciudadanos; unas listas al Congreso que permitan elegir personas comprometidas con un ejercicio pulcro del control político y la función legislativa y presentar un candidato presidencial comprometido con estos propósitos, con una hoja de vida intachable y con amplia favorabilidad para tener opciones reales de ganar la elección.

El camino no fue fácil, porque se trataba de conciliar tres miradas que en muchos aspectos consideran rutas diferentes, a pesar de tener un propósito común, luego de transitar un camino empedrado y no exento de dificultades, el pasado 20 de diciembre se anunció el pacto que concluyó en un programa de gobierno, listas unificadas en varios departamentos y un candidato presidencial: Sergio Fajardo, que requirió la generosidad de Claudia López y Jorge Robledo quienes aplazaron sus legitimas aspiraciones para concretar el acuerdo.

A pesar de las continuas críticas que otros sectores hicieron, al apreciar la fortaleza de esta unidad y ante la premura de las elecciones, ahora pretenden que a las volandas y de manera mecánica, la Coalición Colombia ferie en una consulta en marzo su proceso, con el discutible argumento de que si no se hace así, en mayo ganaran los del no; si en verdad esto les preocupa, deberían tener la nobleza de emular el compromiso de Claudia y Robledo.

Por: Libardo Gómez Sánchez – libardogomez@gmail.com

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