La Usco y el virus cancerígeno de la inestabilidad

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La Universidad Surcolombiana siempre ha representado un importante símbolo de poder para algunos candidatos que se abalanzan por el preciado trono de la rectoría. Con cerca de $160.000 millones anuales, la Usco es de los 5 mejores presupuestos del Huila.

Hoy nuestra alma máter vive el virus de la inestabilidad, virus cancerígeno que no sólo afecta a una comunidad de cerca de 967 docentes, alrededor de 13.000 estudiantes y una cifra cercana a 38.200 egresados, (sumados alcanzan una comunidad educativa que bordea las 52.000 personas), sino que también perjudica a los huilenses que no ven a su institución portadora de conocimientos resolviendo o tratando de resolver los problemas más apremiantes del territorio.

Este virus atenta contra la proyección social de la academia porque ante tanto rector puesto y depuesto, (en 20 años, 17 rectores de los cuales 10 fueron en encargo, 4 destituidos por demandas, 1 renuncia por aspiraciones electorales y sólo 2 que terminaron su periodo institucional), hace parecer lo normal como anormal y viceversa, interrumpiendo un verdadero proyecto académico y primando más una contratitis encargada con rectores ad hoc de bolsillo.

Por supuesto, con excepciones, ya que mientras la universidad resuelve sus entuertos jurídicos por cuenta de las demandas de sus procesos electorales, la institución educativa no puede parar y su proyecto misional debe continuar a como dé lugar con los rectores encargados que tenga. Aunque no es lo mismo.

Con tanto proceso electoral demandado, interrumpido, el virus de la inestabilidad no creo que se deba a una patología de ingenuidad o ignorancia de normas por parte de los actores responsables de las consultas estamentarias.

Con una facultad de Derecho, es inaudito que en la Usco se cometan tantos errores que generan inhabilidades, las mismas que vician el procedimiento que luego demandan ante el Consejo de Estado, y desde donde finalmente la sección quinta, el coco de las elecciones en la universidad, se tumban los rectores elegidos en esas consultas de docentes, estudiantes y egresados.

La patología de este virus, bien puede ser por error inducido; un cáncer que se comporta igual a la enfermedad real, pues las células malas atacan a las buenas porque quieren destruir a su propio huésped. Lo hacen sabiendo que así será el final. Como en la Usco, ponen la traba, vician el proceso electoral adrede para poder demandarlo luego, y destruir la elección con el propósito de ayudar a montar rectores encargados, …encargados de poner al servicio de la conveniencia contractual a nuestra universidad, más que a un proyecto educativo serio, consistente y duradero.

Por supuesto, que el cáncer de la corrupción ocurre en cualquier escenario, incluso en el período de rectores favorecidos por la consulta o elección de su comunidad académica y que lograron cumplir los 4 años de rectoría.

Recordamos, por ejemplo, el caso aún en investigación abierta en la fiscalía, de la feria de elecciones de personera y contralor de Neiva, donde la Usco durante la administración de Pedro Reyes, fungió como la entidad encargada de garantizar el concurso de méritos y desde donde se investiga si hubo fraude, aparentemente trampas y compra de conciencias para favorecer a los elegidos, hoy ya renunciados e investigados junto a exconcejales y actores de la propia universidad.

Pero volvamos al intríngulis de la elección de rectores. A la mente se nos viene la anulación del proceso electoral por Consejo de Estado (es decir proceso demandado), del médico Luis Alberto Cerquera Escobar, (rector 2007-2008), y cuyo retiro se basó en un vicio de forma:

A pesar de haber entregado a tiempo su certificado de antecedentes disciplinarios como profesional de la salud reconocido en forma intachable por parte del Colegio Médico del Huila, donde ha ejercido siempre y como así lo certificó en ese proceso electoral la Federación Médica Colombiana (que sí avaló dicho certificado), el Consejo Superior Universitario del momento dijo que el certificado del Colegio Médico del Huila no era válido.

Este requisito que fue fraguado en un tiempo bien calculado y que muchos señalan como una invención forzada, le generó una demanda que luego se constituyó en su salida, violándosele en ese momento su derecho constitucional a ser elegido democráticamente, dado que había obtenido las mayorías absolutas en esa elección.

Así sucedió con Nidia Guzmán, a quien en septiembre de 2018 ante una amplia mayoría del 62% de la comunidad estamentaria, ganó las elecciones, pero ya estaba el “error” marcado desde antes:

El docente Fabio Salazar, tuvo la responsabilidad de declararse impedido para votar por Nidia en la terna a sabiendas que ella había votado por él en 2017 en una ordinaria sesión del consejo académico donde fue designado como representante de decanos ante el Consejo Superior Universitario, máximo órgano de dirección del centro educativo. Pero no lo hizo, y votó por Nidia Guzmán, configurando una violación del artículo 126 de la Constitución Política, el cual, prohíbe nombrar o postular como servidores públicos, o celebrar contratos estatales, a quienes hubieren intervenido en su postulación o designación.

Sería tonto pensar que la propia Nidia le pidiese el canje de favores ante la evidente norma expresa que lo prohíbe para viciar su propia elección de la que desde meses antes gozaba de bastante legitimidad y aceptación universitaria y prácticamente era la virtual ganadora de la consulta.

Actualmente las elecciones de la Usco, se encuentran suspendidas por cuenta de una advertencia de la Corte Constitucional quien ordenó hace poco cualquier elección y selección de rector hasta tanto no resuelva una tutela que Nidia Guzmán interpuso contra el Consejo de Estado por posible vulneración de sus derechos a elegir y ser elegida.

Así mismo, otra tutela fallada recientemente por el Juzgado Cuarto Civil Municipal en favor del médico y docente de la Usco, Luis Alberto Cerquera Escobar, también descifró una serie de anomalías que dan cuenta de ese virus que se vive en la Usco, y donde se iban a introducir esas células cancerígenas:

64 cédulas de docentes, habían sido movidas ilegalmente a la sede central de sus históricas mesas de votación en la facultad de salud, sin autorización de sus sufragantes, acción administrativa irregular candidata a convertirse en una nueva causal de vicio del debido proceso para luego ser demandada la consulta por alguien más adelante, (curiosamente siempre hay un egresado que lo hace y se ha vuelto experto en el tema para después recibir prebendas en contratos que la comunidad universitaria ya conoce), y con ello tumbar otra vez rector o rectora en el Consejo de Estado, y continuar de nuevo con rectores encargados fomentando la enfermedad de la inestabilidad institucional.

Hoy las directivas de la Usco fueron forzadas por el fallo de la jueza a dejar a esos docentes votantes donde hace 30 años participan activamente, en la facultad de ciencias de la salud, donde no sólo algunos saben de virus y enfermedades, sino también de curas y vacunas, no sólo de la dimensión fisiológica de la comunidad, sino además de la dimensión mental y de la conciencia social.

Por: John Hammer León Cuéllar
Twitter: @JohnHammerleon

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