La protesta y la producción nacional

La protesta y la producción nacional

La vida de las mayorías continúa siendo una calamidad, la acelerada acumulación de la mayor parte de la riqueza en unas pocas manos ha arrojado a millones especialmente jóvenes a una situación sin proyecto de futuro, ni trabajo digno, ni posibilidades de estudio de calidad; pequeños y medianos empresarios del campo y la ciudad abocados a la ruina y la voracidad del sistema financiero que se queda con el fruto del arduo trabajo diario, únicamente prosperan unos pocos monopolios regularmente extranjeros consentidos con la legislación oficial.

Las confederaciones sindicales, organizaciones del agro, agrupaciones del movimiento estudiantil, asociaciones de pensionados y diferentes formas de la movilización social, desde el 2019 preocupadas por la acumulación de la deuda social se constituyeron en un Comité Nacional de Paro que convocó la formidable movilización del 21 de noviembre de ese año para llamar la atención del gobierno y exigirle la negociación de un pliego nacional; la displicencia de Duque fue evidente, pero la llegada de la pandemia obligó a aplazar la continuidad de la protesta.

Los estragos del Covid-19 reforzados por un pésimo manejo de la economía y la desafortunada atención de la salubridad profundizaron la crisis y forzaron la continuidad del reclamo social a partir de la cita propuesta por el Comité Nacional de Paro el pasado 28 de abril que desembocó en la más amplia y extendida protesta en el país en lo corrido del presente siglo.

A las movilizaciones promovidas por el CNP se sumaron innumerables bloqueos en las carreteras con presencia de camioneros, jóvenes, comunidades ancestrales y desempleados que esgrimen reivindicaciones propias, por supuesto que su protesta es válida, sin embargo lo prolongado e indiscriminado de los bloqueos han terminado generando un efecto contrario a la conveniencia del reclamo ciudadano, mientras la caja registradora de las entidades financieras continúan funcionando y extorsionando a la población, mientras las multinacionales reorientan sus negocios lo que les permite el musculo financiero que poseen, los productores de unas cantinas de leche, los agricultores de unas hectáreas de fruta, tubérculos, verduras, líchigo o arroz, los pescadores ven con amargura como sus productos se pierden por la imposibilidad de llevarlos al mercado.

Los bloqueos son un recurso legítimo de la protesta, sin embargo, su uso sin criterios y de manera permanente con unas pocas decenas que impiden permanentemente el paso de la gente del trabajo, terminan afectando a los pequeños y medianos productores del agro y la raquítica manufactura nacional que han acompañado el paro, pero sus actividades económicas se han visto lesionadas.

Los obstáculos deben flexibilizarse por iniciativa de sus organizadores, no podemos aceptar que sean levantados violentamente acudiendo al uso desmedido de la fuerza por parte de los organismos represivos del Estado. Continuar con bloqueos indiscriminados puede terminar ocasionando efectos similares a los que se presentaron con las llamadas pescas milagrosas que sacudían los bolsillos de las clases medias, no las de los súper ricos que no transitan por las vías nacionales y al final sirvieron de pretexto para la funesta seguridad democrática del uribismo; toda acción que no sea consensuada con las mayorías, así se justifique con la desigualdad social, termina convirtiéndose en un arma para las minorías empotradas en la alta burocracia y en una desgracia para las mayorías de a pie.

Coincide el gobierno y quienes acuden a la violencia al margen de la gente en pretender deslegitimar el comité nacional de paro, a pesar de que las grandes movilizaciones se han realizado a la hora de las invitaciones del CNP y en las que participan fundamentalmente jóvenes, a contra pelo de quienes vociferan que las nuevas generaciones no reconocen la dirección del paro.

Si la negociación del pliego no se da, el gobierno logrará detener nuevos logros consignados en el pliego de emergencia, distintos a los grandes triunfos que el paro ya alcanzó con la movilización popular: retiro de la reforma tributaria; salida de Carrasquilla; matrícula cero para estratos uno, dos y tres; hundimiento del proyecto de ley 010 de salud; hasta la salida de Duque del tedioso programa diario en la pantalla de TV.

La juventud se ha identificado en estas jornadas con la bandera de Colombia, se han arropado con el tricolor para buscar los cambios que la nación requiere y que deberemos concretar el próximo año derrotando en las urnas a quienes nos mal gobiernan.

Por: Libardo Gómez Sánchez – libardogomez@gmail.com
Twitter: @libardogomezs



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