La poesía y la realidad

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La poesía es una de las expresiones  del arte que retrata diversos aspectos de la vida de la humanidad, como parte de la literatura tiene el privilegio de elaborar una vivida postal de la naturaleza o un espejo de las tribulaciones del alma, así como consecuencia de la depredación indiscriminada diversas especies animales y vegetales ya han desaparecido de la faz de la tierra.

La política de libre comercio va liquidando buena parte de la agricultura y producción pecuaria que conocemos, de tal suerte que si queremos que algún recuerdo le quede a la posteridad es menester invitar a los artistas en sus diferentes modalidades a que guarden registro de lo que aún no se ha destruido y por supuesto a los poetas a cantarle a la belleza que está por extinguirse.

La época que relata Escalona en su melodía “El Algodón”  en que el gerente de la Caja le decía:

“No te preocupes Rafael
ahora te damos pa sembrar algodón.
Con eso pagas la deuda del arroz”

Es historia patria, ahora con las importaciones de arroz norteamericano y de los países del Asia, un juglar no tendría más remedio que componer un verso que dijera:

“Alármate Rafael,
ahora damos licencias para importar sin arancel
Y así tu arroz y otros cultivos no tienen como sobrevivir”

Los tapetes  en el campo con la hoja verde y los macollos reproductivos en donde se desarrollan las panojas fértiles no podrán ser vistas por las futuras generaciones, así como las de los ochentas y posteriores se perdieron la maravillosa visión de los blancos copos de algodón arrasados por el Cotton americano que ingresó por la autopista de la apertura Gavirista.

Sin embargo, lo más terrible tiene que ver con la pobreza que trae la improductividad en el agro y el desplazamiento a que obliga a los habitantes de la zona rural, movidos no como consecuencia de las ordenes de déspotas en el poder, sino de vende patrias que hipotecan el futuro de la Nación, feriando la soberanía y entregando a menor precio las riquezas naturales, el trabajo y el mercado; así las terribles escenas de los desarraigados se multiplican por doquier aun cuando no logren figurar en los titulares de noticieros, ni se conviertan en imágenes virales en las redes sociales, son realidades que vivimos ya pero que de tanto repetirse insensibilizan y no han tocado aún la fibra de algún bardo que las plasme en versos para la posteridad.

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Por: Libardo Gómez Sánchez 

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