La paz se construirá en los territorios

532 views
7 mins read

La Paz se construirá en las regiones. Esa ha sido mi tesis, punto importante, entre otros fundamentales (entrega de armas, cero impunidad, verdad, justicia y reparación, no participación en política), y considero que deberá ser columna vertebral en las políticas públicas (hasta ahora el Gobierno Nacional solo ha hecho anuncios sobre medidas aisladas, sin contar con el presupuesto suficiente) que guíen el proceso de pos – conflicto. La paz territorial, como la ha denominado el profesor Alejo Vargas Velásquez. Porque, queridos amigos, debemos tener claro que la paz no se consigue con la firma de un papel en La Habana. Ni firmando el papel en La Habana, el gasto militar se puede reducir o se trasladará a otros sectores, como mal han afirmado amigos del régimen.

De acuerdo al Latinobarómetro 2012, en El Salvador “el 40% de la población considera que el principal problema es la delincuencia, y un 11% las pandillas y violencia, llegando a un 51% de la población que acusa el problema de delincuencia, violencia y pandillas”. En Guatemala, “30% de la población dice que el problema principal es la delincuencia, y un 21% las pandillas y violencia, llegando a un 51% de la población que acusa el problema de delincuencia, violencia y pandillas”. Respecto a la proliferación de armas, en El Salvador, los estimativos de la circulación de armas de fuego entre civiles van de 250.000 a 400.000. Una encuesta realizada en 1999 en el área metropolitana de San Salvador, demostró que un 7% de los niños en edad escolar entre los 13 y 19 años admitió haber llevado un arma de fuego a la escuela. En Guatemala se estima que alrededor de 2 millones de armas están en poder del 36% de la población. En Honduras. El 68% de las muertes y lesiones resultantes del crimen violento utilizando armas se debió a armas de fuego. Ya saben cuál es la característica común de estos países: Procesos de paz.

Tengo la absoluta convicción que para lograr una paz duradera, sostenible, además de integrar y generar espacios para TODOS los actores de la sociedad, como lo afirma John McDonald, uno de los creadores del método “Diplomacia a Diferentes Niveles” y evitar lo que el investigador Andrew Rigby denomina “una cultura de venganza y violencia, que reproduce los odios del ayer a las generaciones del mañana y estas se manifiestan en la vida diaria: el colegio, el trabajo, la casa, etc”, se debe procurar que los territorios, y sus autoridades, estén en la capacidad de afrontar el desafío de organizar, planear, preparar las regiones para construir el tejido social necesario, suficiente, sólido que permita, no solo la reincorporación de los desmovilizados a la vida en comunidad, también saldar la deuda social que tiene el Estado con las personas más vulnerables, que históricamente han sido relegadas del desarrollo económico logrado en los últimos años. Sostenía Álzate Avendaño que el régimen es una vasta empresa histórica, donde todos somos accionistas.

No participamos en las ganancias, pero sabemos de nuestra gran carga en las pérdidas. Se deberá revertir esta situación.
Pero las señales del gobierno en este sentido han sido equívocas. Y quiero señalar algunas. Ataque frontal a la clase media, ahogándola con impuestos, para tapar el hueco fiscal que dejó el abuso de los recursos públicos en la pasada campaña presidencial, y que se mantiene hoy, a través del despilfarro comprando conciencias para apoyar la falsa paz que nos quieren vender. Hoy nos anuncian un posible incremento del IVA del 16% al 18%. Ataque frontal a la oposición democrática, por señalar sus puntos de diferencia con el actual proceso de paz. Tenemos un Fiscal General que oficia más como Ministro de Despacho del Gobierno. El Gobierno, a pesar de su costo fiscal, mantiene en el actual Plan Nacional de Desarrollo, subsidios para diferentes sectores. Como afirma el ex Ministro de Hacienda, Roberto Junguito, “los subsidios son justificables siempre y cuando ayuden a la población más pobre, sean transitorios y muy específicos, que se usen para resolver una situación concreta”.

El Gobierno no parece entender esto. Coincido con la posición del Senador Iván Duque Márquez, cuando expone, por ejemplo, que en materia de inversión, en el sector agropecuario, el 90% del gasto está dirigido a subsidios y solo el 10% está destinado a la provisión de bienes públicos. Otros países, más productivos en este mismo sector, tienen una distribución 50% – 50%. Una de las últimas publicaciones del BID, titulada “¿Cómo repensar el desarrollo productivo?, hace especial énfasis en la definición de estrategias para atacar fallas de mercado, a través de la provisión de bienes públicos e intervenciones de mercado. Siempre será más rentable, efectivo, eficiente optar por la primera opción. Más y mejor educación, más y mejores carreteras, más y mejor salud para nuestro campo colombiano. Preocupa porque el proceso de pos conflicto descansará en gran medida sobre este sector.

Por: Juan Pablo Tovar O. – juanpato84@gmail.com – @JuanPTovar

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Ir al contenido