La devastadora mano del hombre

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La especie humana ha venido evolucionando a través de los siglos, así como también, ha venido buscando diferentes formas de supervivencia y con ellas han surgido métodos y manera creativas e innovadoras para facilitar su vida, conseguir el alimento, vivienda, seguridad e incrementar sus bienes o patrimonio.

Esa necesidad creciente de supervivencia ha generado durante los tiempos un ansia incontrolable de poder, de riqueza y de dominio, las cuales han conducido al ser humano a ir transformado su comportamiento o conducta, llevándolo a extremos inimaginables para poder saciar sus ambiciones de dominio y autoridad.

En estos días volví a ver una película de ciencia ficción basada en un filme publicado en 1951 y que fue realizado y presentado nuevamente en el 2008 titulado “El día que la tierra se detuvo”. La película a que hago referencia trata sobre temas relacionados con el daño que el hombre le ha venido haciendo a la tierra durante los últimos tiempos y habla acerca del calentamiento global.

En esta cinta un personaje extraterrestre llega a una ciudad norteamericana en una nave espacial en forma de esfera y ante tal acontecimiento los humanos obviamente piensan que la misión de los seres de otro mundo es acabar con la tierra, pero el visitante expresa que su intención, por el contrario, es salvar el planeta, de tal suerte que es necesario el exterminio humano, pues el hombre no ha sabido valorar este gran tesoro biodiverso y sus acciones han estado encaminadas siempre a la destrucción del mismo, así que para salvarlo es necesario acabar con la raza humana.

El mensaje es claro y contundente; es el hombre, único ser inteligente con capacidad de inventiva en este planeta el que se ha venido encargando de destruirlo, casi que de saquearlo, secando afluentes de agua dulce, descongelando nevados y páramos (Debido al cambio climático, el 78 por ciento de las zonas montañosas del planeta tienen menos nieve, advierte un estudio de Eurac Research, un centro de investigación de Italia), acabando con flora y fauna, explotando su interior hasta el punto de detonarlo para extraer la última gota de petróleo, intoxicando los ríos que nos aportan el líquido vital y parte del alimento, con químicos mortales para poder extraer minerales que generan más muertes que riqueza.

Es por ello que desde marzo que comenzó la pandemia y los habitantes del planeta restringieron sus salidas, muchas fábricas cerraron o disminuyeron su producción y con ésta también mermó la contaminación, muchos afluentes volvieron a tener en sus causes aguas cristalinas en las que se podían divisar hermosos peces que nadaban libremente; reptiles y otros animalitos que hacía décadas se habían alejado o estaban en vía de extinción, volvieron a acercarse sin temor; nuevamente se escucharon el canto de las aves en zonas en las que solamente se percibían los estridentes pitos generados por la sobrecarga de vehículos atiborrados en la vías de las ciudades. La naturaleza comenzó a renacer.

TSM Noticias registró esta semana, el regreso de dos tigrillos ocelotes, un puma yaguarundí y una pareja de cusumbos que, gracias a la positiva y oportuna gestión del CAM, volvieron a su hábitat natural, al ser liberados en área protegida del sur del Huila, luego de un largo proceso de recuperación en el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre de la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena.

Dicen que la naturaleza es sabia y que de una u otra manera ésta ha venido buscando mecanismos para conservar el planeta y que ha hecho anuncios a través de maremotos, avalanchas, terremotos y diluvios, para que el ser humano entienda, pero además puede estar dispuesta a muchas cosas más si no cambiamos todos y cuidamos ésta, la tierra, nuestra casa.

Por: Hugo Fernando Cabrera – hfco72@gmail.com
Twitter: @Hufercao04

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