La corrupción se alimenta de necesidades

La corrupción empieza donde el pueblo cree que las inversiones públicas se las están regalando.

Tenemos que acabar con las escenas donde salen los funcionarios públicos en precampaña posando con la gente más necesitada, entregando hasta una batería sanitaria; debería existir una ley que prohíba usar placas de inauguraciones de inversiones públicas con la frase “Gracias al ‘Fulano de Tal’ por la construcción de esta obra”.

No es justo, que esas fotos sean usadas tiempo después en campaña como grandes logros de los candidatos, ¿desde cuando hay que agradecerles a los funcionarios por hacer uso eficiente de los recursos públicos? o ¿de cuándo acá hay que andar dándole las gracias o hacerles reconocimientos a los gobernantes de turno, por las obras públicas si la plata sale de los impuestos de todos y de esos mismos impuestos ellos reciben un salario?

Las promesas de campaña de los politiqueros apuntan a necesidades básicas que ya son derechos adquiridos por nuestra utópica constitución y las justas leyes que no pasan del papel, como vivienda, educación, salud, vías, escuelas o el empleo, que por culpa del despilfarro de los dineros públicos se manejan como dadivas generosas y altruistas del funcionario una vez está en el poder.

Las gracias las deberían dar los mandatarios y su gabinete a los contribuyentes que con sus impuestos permiten que ellos tengan empleos bien remunerados, que gocen de comodidades, como carros, esquemas de seguridad, viajes al exterior y becas de estudio, etc.

Que para colmo y en muchos casos no son solo para el personaje sino también para su familia, perdurando incluso varios años más después de haber dejado su cargo, incluso muchos saltan de sus puestos a altos cargos directivos de las empresas con quienes contrataban.

Ya es hora que los funcionarios de la administración pública sean evaluados seriamente y que se controle la corrupción al interior de las entidades gubernamentales, ya aquí también la corrupción se ha enquistado, es común escuchar sobre sobornos para el tramite de licencias y permisos casi nunca son denunciados, pero son un cáncer vivo en muchas entidades.

Para terminar, la medición de un gobernante no debería hacerse en base a la percepción de su imagen sino en base al cumplimiento de sus metas, los funcionarios no son reinas de belleza.

Por: Oscar Emilio Antolínez – oscarantolinez@gmail.com
Twitter: @oscarantolinez

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