La corrupción nos continúa jodiendo

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No hay nada más peligroso para el buen nombre y prestigio que una pelea de comadres, sea la razón que sea, porque generalmente se sacan los cueros al sol, se estrellan los platos en donde comieron juntas, en los pies, y se sacuden la tierra de las sábanas en la cara.

Algo muy parecido está sucediendo en nuestra dignísima clase política dirigente, quienes buscando sobrevivir y mantener el poder, han tenido que desempolvar temas de corrupción que han sido de su pleno conocimiento pero que han guardado celosamente para ser utilizados en casos de emergencia, como una especia de arma secreta.

El enfrentamiento Santos/Uribe ha propiciado que se ventilen temas absolutamente candentes que han dejado estupefacta y perpleja a toda la opinión pública, principalmente por lo que se denomina fuentes de financiación de las campañas.

Todos estos beneméritos, impolutos y cristalinos padres de la patria están protagonizando un choque de trenes bastante áspero, que pone nuevamente a la palestra pública el martirizado, vilipendiado y descalificado nombre de nuestra nación.

La sinvergüenzura de muchos de estos sucios personajillos no tiene límite y son capaces de dar declaraciones tachando algunos de estos actos y hasta escriben artículos rotulando el gris proceder de quienes se encuentran inmersos en casos de corrupción o son señalados e investigados por la presunta participación de algún hecho político turbio.

Pero al mismo tiempo preparan millonarias sumas de dinero que se alejan totalmente del tope máximo de dinero que fija el Consejo Nacional Electoral para financiación de sus cruzadas proselitistas, para buscar la conquista de una credencial a la Cámara de Representantes o Senado de la República, o refrendar la que ya ostentan.

La doble moral en nuestro país no tiene límites pues los más pecadores públicamente van a misa, se confiesan, comulgan y hasta se sonrojan ante un madrazo, pero en la clandestinidad recogen coimas productos de contratos en los que han intervenido, arcas que son guardadas en cajas fuertes bien ocultas, para disponer de estos fondos en nuevas campañas o para darse en un futuro exorbitantes y exagerados lujos.

Es absolutamente necesario que tanto el Centro Democrático, partido político del expresidente y hoy Senador Álvaro Uribe Vélez, junto con su ex candidato presidencial Óscar Iván Zuluaga, como el señor Presidente de la República Juan Manuel Santos Calderón, expliquen claramente el por qué de los señalamientos de que están siendo objeto, a raíz de algunas posibles pruebas que demostrarían que recibieron cuantiosas sumas de dinero para financiar sus campañas políticas y no fueron declaradas en los libros de contabilidad de las mismas.

Todos sabemos que esto se hace y el CNE es consciente de ello y la Registraduría lo conoce y para nadie en absoluto es un secreto; simplemente es un juego al que se acostumbró el país y todo el mundo se hace el loco.

Por: Hugo Fernando Cabrera Ochoa – hfco72@gmail.com
Twitter: @Hufercao04

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