Aún me cuesta aceptar que Atlético Huila no haya sacado provecho de la difícil e incómoda situación con la que el Cali llegó anoche al partido.
Estaba todo dado para que Atlético Huila le mostrara los colmillos al rival y saliera tras su caza; pero infortunadamente el Huila careció de agallas al momento de enterrarle la estocada a un rival asustado, tensionado, presionado y apurado.
Los jugadores del equipo caleño y el mismo Mario Alberto Yepes, sabían que no se podía perder y que no debían arriesgar mucho, por eso jugaron preocupados más por no equivocarse que incluso proponer en el juego.
Cali le apostó a esperar el error del contrario y amen que lo consiguió.
Finalmente, el Cali se salió con la suya y hoy recobró su aliento, gracias a un Atlético Huila que lució errático en defensa, tímido en ataque y pobre en la definición.
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Por: Carlos Andrés Vargas Tamayo – @averiguelovarga



