Gano el no y perdió el país

652 views
3 mins read

Miguel Rodriguez HortuaCuando gran parte de este país y la comunidad internacional soñaban con una Colombia libre de guerrillas, cuando las farc transitaba hacia los sitios de concentración para hacer dejación de armas y vincularse a la vida civil, cuando la comunidad internacional se alistaba para hacer su gran aporte económico que podría superar los 20 billones de pesos colombianos para el desarrollo rural integral; la mitad de los electores del plebiscito equivalente al 18.5% del censo nacional electoral, votaron por él no, poniendo a tambalear el proceso de paz, firmado entre el gobierno de Santos y la farc, al ganarle el no al sí, por un estrecho margen.

Es que lo que estaba en juego el pasado domingo era el futuro de Colombia a partir de la paz. La esperanza del sector rural se centraba en las ayudas internacionales que una vez concretado el proceso de paz, con la firma de los acuerdos entre el gobierno colombiano y las farc, la refrendación de estos a través del plebiscito, la dejación de armas y la desmovilización de este grupo insurgente; llegaría el dinero para la restauración de vías terciarias, los mega colegios, los distritos de riego, los puestos de salud de alta calidad y la agro industrialización. En un instante paso de ser un feliz sueño, a una terrible pesadilla por efecto del inesperado resultado electoral.

Pudiera quedarme en silencio o unirme a quienes hoy insultan a los que votaron por él no. Pero me siento con la obligación moral y política para afirmar que los máximos responsables de esta hecatombe política, no son otros que el propio presidente Santos y su mesa de unidad nacional que no han cumplido con los acuerdos con el sector rural, con los educadores, con los camioneros, más su perverso modelo de la salud, el apartheid educativo, el sistema judicial permeado desde lo más bajo hasta las altas cortes por una corrupción galopante. Las mentiras e incumplimiento del gobierno nacional y sus socios, se convirtieron en verdaderos jefes de debate, del NO.

Y claro que también nos debe preocupar que personajes como el ex procurador, fanático de ultraderecha destituido por corrupción, ahora pretenda convertirse en el vocero del no, sin tener la solvencia moral suficiente.

La paz hoy se parece a un revolver montado en manos de un loco, con el dedo en el gatillo.

Por: Miguel Rodríguez Hortúa – miguel.rh12@hotmail.com

Deja una respuesta

Your email address will not be published.

Ir al contenido