Con el respeto que se merecen los mejores constructores y expertos de la ingeniería civil del departamento del Huila, a quienes les pido no se sientan aludidos con esta columna de opinión, sino por el contrario siéntanse alagados y en un lugar de privilegio que hoy muy pocos acceden a él, pues en nuestros días y desde hace más de dos décadas, se observan situaciones que desdicen del actuar, de la ética y de la responsabilidad ingenieros civiles y de firmas de ingeniería, en gran porcentaje de hijos de esta tierra huilense, que han sucumbido al poder, al atajo, a la oferta sin consideración alguna de sus servicios, a cambio de entregar su moral y fuertes sumas de dinero para acceder a un contrato estatal y convertirse en los consentidos de cada administración.
Con ello forjar un emporio empresarial, que en ciertas ocasiones termina socavando su buen nombre y no pocas veces convirtiéndolos en sujetos de cuestionamientos sociales, de investigaciones y sanciones de todo orden, hoy han sucumbido a la fuerza de atracción del poder efímero y pasajero, no han sido capaces de calcular, como es su deber, los costos y su planeación y no pensar con el deseo y la intención de futuras adiciones presupuestales para cuadrar la caja descuadrada antes de la firma de un contrato.
La CGR aplicando la ley 2020 del 17 de julio de 2020, lleva el registro de obras civiles inconclusas y/o elefantes blancos en nuestro departamento y en Colombia, y la cifra es realmente preocupante, pues cifra igual al 33% se encuentran en serias dificultades de terminación y funcionalidad.
Aterrizando en nuestra realidad y sustentar mi argumentación, encontramos la cifra de 37 elefantes blancos y obras inconclusas por valor superior a los $328.000 millones de pesos aproximadamente, donde sin temor a equivocarme no se salva un solo municipio del Huila y por supuesto de la gobernación departamental, donde es posible que algunas que citaré, hayan sido superadas y otras que no tienen solución al día de hoy:
El estadio de fútbol de Neiva, el patinódromo, el megacolegio de Aipe, torre materno infantil del Hospital Universitario, construcción de la sede territorial de la ESAP, construcción Casa de la Cultura municipio de Colombia, construcción de obras del Malecón y obras de mitigación municipio de Villavieja, construcción centro de eventos deportivos y culturales del municipio de Villavieja, construcción del centro de formación artística del Sanjuanero en el municipio de Rivera, construcción lecho filtrante arenoso, sistema de drenaje, riego y engramado del campo del futbol del municipio de Palermo, diseño y construcción puesto de salud resguardo indígena Páez- Baché, ampliación del acueducto de potrerillos a las veredas Guandinosa y Los Altares del municipio de Gigante, ampliación infraestructura física institución educativa San José del municipio de Oporapa, construcción velódromo centro deportivo de alto rendimiento en el municipio de Pitalito.
La construcción placa para sistema de tratamiento de aguas residuales de la planta de beneficio animal, municipio de Acevedo, contrato de obra para la construcción del área materno infantil en la E.S.E. Nuestra Señora del Carmen del municipio de Santa María, parador turístico Hobo, la deficiente y retrasada reconstrucción de la vía que conduce al municipio de Rivera, la falta de recursos y retraso en la pavimentación de la vía a Puerto Alegría en Garzón, la no construcción de más de 6 torres en el proyecto El Tesoro en Neiva, la no terminación y puesta en funcionamiento los colegios Claretiano y Rodrigo Lara, entre otros.
Y sé que usted amigo lector podrá citar todos los que conoce de primera mano, y lo invito a escribirme para construir el muro de los elefantes blancos y ponerlos en evidencia, así construimos conciencia y nos volcaremos a votar en contra de los políticos tradicionales.
Creo no equivocarme, lo anterior demuestra la falta de planeación de los proyectos de inversión, que de buena fe diremos que corresponde a errores humanos y no a la perversa costumbre de hacer este paso a medias para luego justificar adiciones y rediseños, lo que los hace deficientes, y se suman el mal desempeño de la supervisión- la interventoría en contubernio con el contratista, para ahondar la crisis contractual y la no solución de las necesidades de la ciudadanía, que está cansada de pagar impuestos y no verlos revertidos en calidad de vida y si recordar con sarcasmo los cuentos callejeros donde un ciudadano pregunta ¿alcalde cómo va el asunto? y éste le contesta ando en ello y mira una gran Toyota; o cuando le preguntan ¿alcalde cómo va el pueblo? y éste contesta, el pueblo mal yo bien, gracias.
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Por: Juan Felipe Molano Perdomo – jmolano74@hotmail.com
Twitter: @JuanFelipeMola8


